Todos los migrantes tienen que pagarles a los traficantes de personas, pero de las mujeres se espera que también paguen con sexo


Una mujer de pie en la calle mirando a la cámara.
Pie de foto, Esther abandonó Lagos, Nigeria, en 2016 rumbo a Reino Unido.

    • Autor, Sofia Bettiza
    • Título del autor, Reportera de Salud Global de BBC News en Trieste, Italia
  • Tiempo de lectura: 7 min

Esther dormía en las calles de Lagos cuando una mujer se le acercó con la promesa de hacerla salir de de Nigeria y conseguirle trabajo y un hogar en Europa.

Esther soñaba con una nueva vida en Reino Unido. Tras ser expulsada de un hogar de acogida, violento y abusivo, ya no tenía motivos para quedarse en Lagos.

Pero cuando dejó el país en 2016, mientras cruzaba el desierto hacia Libia, todavía ni imaginaba el traumático viaje que le esperaba, obligada a ejercer la prostitución y a presentar solicitudes de asilo durante años en diferentes países.

La mayoría de los migrantes irregulares y solicitantes de asilo son hombres –el 70%, según la Agencia Europea de Asilo–, pero el número de mujeres como Esther que han llegado a Europa para solicitar asilo está en aumento.

“Estamos observando un aumento de mujeres que viajan solas, tanto por la ruta del Mediterráneo como por la de los Balcanes”, asegura Irini Contogiannis, del Comité Internacional de Rescate en Italia.



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