
La familia de un anciano fallecido en la localidad de Velasco, en la provincia de Holguín, denunció que su pariente tuvo que ser enterrado en una caja de cartón, ante la falta total de ataúdes, electricidad, transporte fúnebre y respuesta estatal en la zona.
Según relataron familiares, el fallecido fue Salvador Martínez Almaguer, un hombre de edad avanzada, postrado y con un prolongado deterioro de salud, quien —según sus allegados— fue combatiente durante la llamada “Lucha Contra Bandidos” entre 1960 y 1965.
“Aquí no había caja para enterrar a nadie. No había corriente, no había transporte, no había ambulancia, no había nada. Tuvimos que hacerlo todo a oscuras, con linternas de los vecinos. A mi viejo lo enterraron en una caja de cartón, de un refrigerador roto”, denunció la viuda Juana Bruzón Cruz.
La señora explicó, entre lágrimas, que su esposo murió en la vivienda y permaneció allí desde la una de la tarde hasta cerca de las ocho de la noche.
“Cada familia tenía que buscar cómo enterrar a su muerto”
Familiares residentes fuera de Cuba lamentaron no haber sido informados a tiempo del fallecimiento, debido a la falta de electricidad y de comunicaciones en la zona, lo que les impidió gestionar desde el exterior un ataúd o ayuda alternativa.
“Si nos hubieran avisado antes, hubiéramos buscado un carpintero, lo que fuera, para que tuviera una despedida digna. Pero nadie avisó porque no había corriente ni teléfono”, explicó uno de los sobrinos del fallecido.
La familia contactó directamente a la funeraria de Velasco, donde —según relataron— les informaron que no contaban con cajas fúnebres ni recursos, y que debían resolver por sus propios medios.
“La funeraria nos dijo claramente que no tenían ataúdes y que cada familia tenía que buscar cómo enterrar a su muerto”, afirmó otro de los familiares.
La familia de Salvador Martínez Almaguer improvisó una estructura con cajas de cartón, algunas incluso con cintas de embalaje comerciales visibles, y el entierro se realizó de noche, sin carro fúnebre, en un triciclo, según relataron los testigos.
“En Cuba ni morir es digno”
Las imágenes y videos del caso, difundidos en redes sociales, muestran el cuerpo del anciano siendo preparado de forma precaria para la inhumación, en escenas que los propios familiares describieron como “humillantes y desgarradoras”.
“Esto no es digno ni para un animal. Imagínese un ser humano que trabajó toda su vida. En Cuba ya ni morir es fácil”, lamentó un sobrino.
Los familiares también denunciaron que existe miedo a represalias, lo que ha limitado que otros parientes en la Isla den declaraciones públicas.
“Nuestra familia en Cuba tiene miedo. Hay gente presa por hablar. Esa es la realidad”, afirmaron.
La justificación estatal
Consultado por Martí Noticias, José Leyva, coordinador de la funeraria de Gibara, el municipio que acoje al Consejo Popular Velasco, reconoció que existen problemas recurrentes con los servicios funerarios.
“Ha habido problemas con los ataúdes, pero no porque no se fabriquen, sino por problemas de electricidad y de combustible. Se han demorado, pero los sarcófagos se han hecho y se han mandado”, afirmó.
Leyva atribuyó la situación a fallos eléctricos, escasez de combustible y dificultades en el transporte de la madera, señalando además que algunos familiares “se adelantan” o “actúan por su cuenta” en medio del dolor.
“Hay momentos en que la gente aprovecha determinadas situaciones y hacen otras cosas”, expresó, sin explicar cómo una familia podría esperar durante horas, con el cuerpo en descomposición, en medio de apagones.
El funcionario también reconoció que los problemas de transporte fúnebre no son nuevos, debido al deterioro del parque automotor.
“Los carros son muy viejos, no tienen piezas de repuesto. Los choferes están inventando para poderlos mantener funcionando”, admitió.
Sin embargo, aseguró que en la cabecera municipal no se han registrado entierros en cajas de cartón, aunque sí dificultades con la transportación.
Cierre abrupto y negativa a informar
En la misma llamada telefónica, cuando el periodista se identificó y solicitó ampliar información sobre el caso de Velasco, una persona que se presentó como director de la funeraria respondió de forma hostil y se negó a ofrecer declaraciones.
“No estoy autorizado a darle ninguna información a ningún mercenario”, dijo, antes de cortar la comunicación.
