El ‘triple play’ de México en el comercio con EU – El Financiero



Como ha venido siendo constante en los últimos meses, las exportaciones de mercancías mexicanas hacia Estados Unidos alcanzaron su mayor nivel al cierre de diciembre pasado, según cifras de la estadounidense Oficina del Censo, perteneciente al Departamento de Comercio.

En el acumulado de enero a diciembre de 2025, las ventas mexicanas al mercado estadounidense totalizaron 534 mil 874 millones de dólares y crecieron 5.8 por ciento respecto a los envíos de los 12 meses previos.

México se mantiene como el principal abastecedor de mercancías de Estados Unidos, al acaparar el 15.7 por ciento de las importaciones totales del vecino del norte.

Entre enero y junio de 2020, antes de la entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la participación de nuestro país se encontraba en 13.3 por ciento.

Entre el segundo semestre de 2020 y 2025 México ganó 2.4 puntos porcentuales en su participación en las importaciones estadounidenses, pese a los aranceles impuestos por la administración Trump el año pasado.

De acuerdo con los datos de la Oficina del Censo, entre enero y diciembre de 2025, Estados Unidos exportó bienes a México por un valor de 337 mil 960 millones de dólares, sin pagar aranceles, lo que representó el 15.5 por ciento de las exportaciones totales estadounidenses.

En ‘final de fotografía’, la cifra superó sus exportaciones a Canadá, que ascendieron a 336 mil 518 millones de dólares, monto equivalente al 15.4 por ciento del total.

Sumando exportaciones e importaciones, el comercio bilateral de México con Estados Unidos ascendió a 872 mil 834 millones de dólares en todo 2025, lo que, además de significar un monto sin precedente, representa 15.6 por ciento del intercambio de bienes de ese país con el mundo.

Esta participación en el comercio estadounidense está por encima de la de Canadá y China, de 12.8 y 7.4 por ciento, respectivamente.

A manera de analogía con el beisbol, se puede decir que, en el comercio bilateral con el mercado más grande del mundo, México consiguió un ‘triple play:

No sólo se consolidó como principal proveedor de Estados Unidos, como lo es desde 2023, sino que en 2025 se convirtió en el primer importador de bienes estadounidenses.

Al ser su principal abastecedor y, a la vez, su mayor mercado de exportación, México se afianzó como el socio comercial número uno de Estados Unidos.

A favor de México han jugado la reconfiguración de las cadenas globales de suministro tras la pandemia y la mayor demanda de bienes mexicanos en Estados Unidos, en el contexto de sus tensiones comerciales con China.

En 2025, particularmente en los últimos meses, fue determinante la reducción en la exposición efectiva de la economía mexicana a las tasas arancelarias sobre las importaciones estadounidenses.

No hay otra explicación más que la preferencia arancelaria otorgada por la administración Trump a los bienes importados que cumplan con las reglas de origen del T-MEC, lo que fue ratificado en la orden ejecutiva firmada por el presidente este viernes que impone un arancel global de 10 por ciento.

Esto viene a reforzar la idea de que la integración de América del Norte es difícil de romper.

Se estima que, en diciembre pasado, el 83 por ciento de las exportaciones mexicanas entró al mercado estadounidense libre de arancel bajo el T-MEC.

De manera que un 17 por ciento está sujeto a algún tipo de arancel, aunque la tasa arancelaria efectiva ronda el 4.4 por ciento en promedio, menor comparada con la de 9.3 por ciento a nivel global.

Sin embargo, hasta antes de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca para su segunda presidencia, el arancel efectivo de México era prácticamente de cero.

Este viernes, la Corte Suprema de Estados Unidos decidió anular la mayor parte de los aranceles impuestos por Trump al considerar que el presidente se excedió en sus facultades tributarias sin autorización del Congreso.

Con independencia de lo anterior, la ofensiva arancelaria estadounidense no termina ahí, pues anoche Trump firmó una orden ejecutiva para imponer un arancel global de 10 por ciento, que podría tener un efecto acumulativo sobre los que quedan vigentes y que afectan a México, como los que se aplican a la industria automotriz y al acero y aluminio, entre otros.

De ser así, lo que aún debe confirmarse, no habría duda de que los aranceles llegaron para quedarse.



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