Un día común, Fernando Topete tuvo la idea de llenar una jeringa con un dulce de tamarindo. El éxito fue inmediato: no solo era sabroso, también servía para que los niños jugaran. Y aunque este producto se prohibió, fue el precursor de algo más grande: Pelón Pelo Rico.
Mucho antes de que el dulce de tamarindo se lanzara a la venta, el empresario Fernando Topete tenía claro que sus productos no solo debían tener buen sabor, sino también resultar atractivos para los niños.
“Siempre pensé que tenían que ser divertidos o novedosos (…) Siempre sacaba el chilito con yoyos o trompos. Eran el hit en ese momento”, comentó Fernando Topete en una entrevista con Jóvenes Capitanes.
Y aunque estuvo detrás de un sinfín de dulces que cautivaron a los niños por su creatividad, Pelón Pelo Rico fue su producto estrella, el cual, décadas después de su creación, pasó al catálogo de la empresa estadounidense The Hershey Company.
Jeringas con chilito: ¿Cómo comenzó Fernando Topete a hacer dulces?
Fernando Topete compartió en la conversación con el canal de YouTube que, cuando era joven, comenzó a trabajar en la compañía de su papá; sin embargo, se percató de que era importante emprender un negocio propio.
“Somos cinco hermanas y un hermano, entonces dije: ‘No, si sigo trabajando aquí, en el negocio familiar, voy a tener poca incidencia’”, compartió. Por lo cual, con el apoyo de sus papás, optó por dedicarse a la venta de dulces.
“Empecé con la venta de chilitos, que era lo más lógico y lo más natural”, dijo. La empresa que emprendió Fernando Topete llevó por nombre Grupo Lorena, una empresa jalisciense que tuvo éxito debido al diferenciador de sus productos.
“Tenían que ser dulces divertidos”, compartió Fernando en la entrevista, y las ideas para desarrollarlos se encontraban en cualquier lugar: desde juguetes llamativos hasta anécdotas familiares.
Fue así como nació una de sus creaciones más populares antes del Pelón Pelo Rico: una jeringa rellena de chilito, la cual creó al recordar una ‘pelea’ que tuvieron sus hermanas: ambas querían quedarse con una jeringa (sin la aguja) para jugar.
El mecanismo era idéntico al del Pelón Pelo Rico: se empujaba el émbolo para sacar el contenido. Una vez que el dulce se agotaba, los niños jugaban con el envase llenándolo de agua: “Era padrísimo, muy divertido”, explicó en una entrevista con el canal de YouTube Tesselar.
Los productos de Topete fueron un éxito, pero se comercializaban mejor en la frontera. Al hacer su ‘ruta de los dulces’, se dio cuenta de que esto se debía a que sus creaciones se exportaban a través de intermediarios. Así que tomó las riendas.
¿Cuál es el origen de Pelón Pelo Rico?
Las jeringas rellenas de chilito llegaron a Estados Unidos luego de un arduo trabajo para concretar las exportaciones y, aunque para el dueño de Grupo Lorena eran inofensivas, las autoridades de aquel país no pensaron lo mismo.
“Dijeron que estaba promocionando un poquito la inyección de drogas”, comentó en la entrevista con Jóvenes Capitanes, mientras que en Tesselar agregó que en una ocasión sus productos fueron retenidos: “Me pararon mis embarques”, afirmó.
Ante la prohibición, Fernando optó por retirar poco a poco las jeringas del mercado, tanto en Estados Unidos como en México; sin embargo, la idea de seguir creando productos novedosos se mantuvo. Hasta que un día llegó Pelón Pelo Rico.
Topete recuerda que todo comenzó durante un viaje que realizó por Estados Unidos, cuando se encontró con una muñeca que le pareció muy peculiar.
“Siempre iba a las tiendas de allá de juguetes a ver qué valor agregado podía encontrar en los plásticos y vi unas muñequitas, que todavía se usan, a las que les apretabas abajo y les salía la plastilina por la cabeza”, compartió con Tesselar.

El objetivo era que las niñas pudieran cortar el cabello de la muñeca y darle el estilo que ellas desearan; no obstante, él lo vio como una gran oportunidad para llenarlas con un dulce en polvo y utilizarlas como una especie de salero.
“En aquellos tiempos entonces Pedro Hernández, un cuate de esos típicos faltistas los lunes, un relajo, pero muy creativo (…) me dijo: ‘hay que ponerle pulpa’”, recordó. Dado que era fin de semana, el dueño de Grupo Lorena decidió dejar la idea en pausa.
“Los sábados era imperdible el fútbol entonces (…) le dije: ‘Ahí tú sabrás, nos vemos’. Yo me fui al partido y el lunes en la mañana él llegó con la muñequita con pulpa de tamarindo y mi reacción fue de felicidad”, dijo.
Ambos vieron el potencial del producto, que nombraron Pelón Pelo Rico, y comenzaron a buscar la manera de obtener la pulpa de tamarindo para llenar el envase, lo que implicó nuevos retos.
“Fue un camino muy largo (…) me metí a sembrar tamarindo”, indicó con Tesselar. También tuvo que entrar en negociaciones con los ejidatarios para obtener la materia prima; sin embargo, todo valió la pena.
Grupo Lorena lanzó al mercado Pelón Pelo Rico en 1986 y se convirtió en un éxito que perdura hasta la actualidad y que, a lo largo de su historia, acumula cientos de anécdotas, entre ellas un cambio momentáneo de nombre.
“Hubo un presidente que prohibió la palabra ‘pelón’, porque era despectivo (…) un tiempo se estuvo llamando Pelo Rico”, comentó, aunque al final recuperó su denominación original.
¿Por qué Fernando Topete vendió Pelón Pelo Rico?
Pelón Pelo Rico tenía tanta fama que Fernando Topete pensó en producirlo en Brasil, aunque con ligeras modificaciones: “Como allá no se consume chile, íbamos a sacar Pelón Pelo Rico y Carayón de dulce de leche, cajeta y sabor fresa”, dijo.
No obstante, en 2004 comenzaron las negociaciones para vender parte de Grupo Lorena a la empresa estadounidense The Hershey Company. Fernando Topete compartió que su decisión fue principalmente porque consideró que no podía competir con las grandes empresas.
En especial, luego de que su competidor principal, Lucas, había sido adquirido por Mars, Incorporated: “Ahí es donde decidí vender”, dijo. Primero fue una parte de la empresa y posteriormente todo Grupo Lorena.
A pesar de que Pelón Pelo Rico se produce en México, ahora es parte de The Hershey Company. Aunque Fernando Topete siente nostalgia por lo sucedido, es consciente de que no vale la pena lamentar lo que no fue.
