Fin a pensiones ‘doradas’… bien, pero el problema es mucho mayor – El Financiero



Ayer el pleno del Senado aprobó la reforma que elimina las pensiones millonarias de ex funcionarios públicos, conocidas como pensiones ‘doradas’, de las que gozan 6 mil 292 jubilados que reciben cada mes un monto mayor al salario de la presidenta, que va desde los 300 mil hasta un millón de pesos.

Desde su discusión en comisiones la víspera, la iniciativa del Ejecutivo tuvo el voto unánime a favor de recortar hasta 80 por ciento las percepciones excesivas de ex servidores públicos de dependencias como la extinta Luz y Fuerza del Centro, CFE, Pemex, Banobras, Bancomext y Nafin.

Y cómo no estar de acuerdo. Quién –a excepción de los beneficiarios– estaría en contra de suprimir esos obscenos privilegios que pagamos con nuestros impuestos.

Sin embargo, el verdadero problema no está ahí. La bronca enorme sigue siendo todo el sistema de pensiones, pues no solo siguen comprometidas las finanzas públicas, sino que los trabajadores bajo la ley de 1997, la “generación Afore”, está aún muy castigada.

Vayamos por partes, comenzando con la inmensa carga que representa para el Estado. El gasto del gobierno en pensiones y jubilaciones contributivas y no contributivas representó el año pasado 21.8 por ciento del gasto total, pues las erogaciones sumaron 2 billones 94 mil 82 millones de pesos, mientras que durante 2018 fue de 828 mil 306 millones de pesos. En solo siete años el gasto aumentó 152 por ciento.

¿Cómo es que sigue siendo una carga tan pesada? ¿Pues no precisamente por eso se hizo la reforma zedillista, neoliberal, tecnocrática de 1997, porque se argumentaba que era “insostenible” seguir pagando jubilaciones y se pintaba un escenario catastrófico (que en verdad lo era)?

Para evitar el colapso se optó por modificar radicalmente el sistema de pensiones, transformándolo de un esquema de beneficios definidos con base en un fondo colectivo, a uno de contribución definida y cuentas individuales para trabajadores formales del sector privado, con lo que nacieron las Administradoras de Fondos para el Retiro, las famosas Afore.

La OCDE y el BID han señalado que el sistema de capitalización individual ha sido un éxito porque ha estabilizado la deuda gubernamental, el gasto público en pensiones y ha contribuido a la estabilidad macroeconómica.

¿Y entonces por qué sigue siendo un lastre? Pues porque “no es mágico, no es como que se hace la reforma y ya desaparece el pasivo contingente. Ahí está y es grande”, explica en entrevista Alejandra Macías, directora ejecutiva del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria.

“Estamos gastando un poquito más de 6% del PIB en pensiones y es insostenible, no tiene una fuente de financiamiento. Y básicamente ese gasto es de la generación de transición (porque) los pensionados del esquema anterior no desaparecen (…) el último pensionado del esquema anterior va a ser por ahí de 2040, y después van a vivir mucho tiempo”, detalla a esta columna.

Bien, ese es un problema del Estado. Los últimos jubilados con el régimen de 1973 van a recibir su pensión, y qué bueno, es lo justo, merecida la tienen por los años que trabajaron, y no es su culpa que los gobiernos no hayan previsto este cataclismo pensionario. Pero, ¿qué pasa con el trabajador del régimen de Afores que va a recibir montos raquíticos para su retiro? Percatándose de la gravedad del asunto, las autoridades tomaron medidas como la reforma de 2020, que disminuyó las semanas de cotización para poder jubilarse, además de aumentar las aportaciones obligatorias. Con ello, según un reporte de la Consar, “la tasa de reemplazo se incrementa de 43.7% a 62.7%”.

En 2024 se hizo otra reforma para garantizar que los trabajadores que ganan el salario promedio del IMSS (para febrero de 2026 es de 664.1 pesos diarios) se jubilen con 100% de su salario, mediante un complemento solidario. Para financiar dicho subsidio se creó el Fondo de Pensiones para el Bienestar.

Pero aun con esos ajustes legales para atenuar la precariedad del retiro, los montos siguen estando por debajo de lo deseable, sobre todo tomando en cuenta el alto costo de la vida, el alza en la canasta básica, en las rentas, etc.

Si a ello agregamos que no existe una cultura del ahorro, que no hay educación financiera, que si bien el salario mínimo aumentó y el salario base de cotización promedio del IMSS en febrero “es el más alto para cualquier mes desde que se tenga registro”, los sueldos en realidad siguen siendo bajos. Y si encima los empleadores, lo mismo el gobierno que las empresas privadas, recurren a prácticas como dar de alta al trabajador ante el IMSS con el mínimo y pagar el resto mediante otros esquemas, pues peor. Y si también sumamos la informalidad y el desempleo, todo ello hace prácticamente inviable que un trabajador pueda hacer aportaciones a su fondo de retiro para tener una vida digna en su vejez.

Por todo lo anterior, Alejandra Macías advierte la necesidad de hacer una reforma integral a todo el sistema de pensiones. “Tendríamos que entender cuál es el tamaño del problema, porque no nada más es el federal, tenemos –y no los conocemos– todos los sistemas de pensiones en los estados, municipios y universidades públicas. Se tiene que crear una ‘ley marco’ de un sistema de pensiones, eso no existe –agrega–. Hay mil subsistemas de pensiones con diferentes requisitos y diferentes beneficios, con reparto todavía y con cuentas individuales. Y (debemos) tener una entidad, un instituto que regule, que implemente esa ley marco”, apunta.

Además se tiene que aumentar la edad de retiro conforme aumenta la esperanza de vida, “porque no puedes pagar pensiones por 40 años, y menos si son caras”, advierte Macías.

En conclusión, sí, está muy bien que eliminen las pensiones ‘doradas’, exorbitantes, obscenas y corruptas, pero el sistema de pensiones requiere una revisión exhaustiva y una reforma integral. La pregunta es, ¿estará, ya no digamos entre las prioridades, sino al menos en el radar del gobierno de Sheinbaum? ¿O seguirá perdiendo el tiempo en reformas destinadas al fracaso, como la electoral, que ayer quedó sepultada? Ojalá no se deje pasar mucho tiempo para arreglar el fondo del problema de pensiones y vuelva, otra vez, a ser una bomba de tiempo.



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