
El preso político Alieski Calderín Acosta ha estado en una celda de aislamiento por más de diez días, un castigo, calificado por las Reglas Mandela de Naciones Unidas, como potencialmente dañino a las personas privadas de libertad.
La normativa, a la que Cuba está suscrita, indica que el aislamiento que supera los 15 días consecutivos se clasifica como prolongado y está prohibido, porque puede equivaler a tortura o tratos crueles e inhumanos.
Según relató a Martí Noticias Anieski Calderín, su hermano, encarcelado en la prisión camagüeyana Kilo 8, había expresado su aspiración de abandonar el destacamento donde se encuentra por las precarias condiciones de reclusión, la falta de personal de guardia y el control ejercido por otros reclusos utilizados como custodios informales.
“Mi hermano lleva aproximadamente 12 días en celda de castigo porque él le había manifestado al nuevo jefe de unidad, el mayor Leonardo Suárez Rey, que él no quería seguir en el destacamento, en esas condiciones, sin atención médica”.
“Prácticamente ya no hay guardias porque se han ido. Los que están abriendo los candados de las puertas son los mismos reclusos que cogen beneficios a cambio de estar al servicio de esos esbirros. Son esos mismos reclusos que cumplen por todo tipo de crímenes, asesinatos, lo más malo de la sociedad, son los que tienen ellos ahí como guardias y entonces no hay seguridad en un destacamento de esos”, precisó Anieski, cuestionando el riesgo permanente para los detenidos.
Aseguró que su hermano se encuentra bajo vigilancia constante para impedir que hiciera llegar información o que presentara quejas formales sobre las despiadadas condiciones carcelarias.
Aun así, intentó comunicar su situación a la jefatura de la unidad mediante una carta en la que pedía ser trasladado o escuchado por las autoridades. “No hicieron caso”, explicó Anieski.
Como respuesta, el preso político colocó carteles críticos contra el gobierno, lo que habría motivado su traslado inmediato a una celda de castigo.
Además del aislamiento, las autoridades penitenciarias le habrían impuesto 15 días sin derecho a llamadas telefónicas, una sanción que la familia considera arbitraria y cuyo propósito sería silenciar al preso político.
La denuncia incluye una acusación aún más grave: un oficial de la unidad habría amenazado a los presos políticos con represalias extremas en caso de un conflicto internacional.
“Dijo que, si pasaba algo en el país por parte de los Estados Unidos, la orden era fusilar a todos los presos políticos”, aseguró Anieski, citando a su hermano.
Aliesky Calderín Acosta cumple una condena de 20 años de privación de libertad por lanzar un coctel molotov contra una tienda estatal que vende sus productos en divisas, en horas de la madrugada en Camagüey.
