
La Convención Bautista de Cuba Occidental reconoció la legitimidad de que un cristiano procure cambios políticos para el bien de la nación, cuando al gobierno o al sistema se les considere “disfuncional, contraproducente y fallido”.
“Vivimos tiempos turbulentos en nuestra nación. Hay tanto sufrimiento, carencias materiales y espirituales, insalubridad, aumento de la criminalidad, injusticias y desesperación”, lamenta la denominación religiosa en un comunicado.
Asimismo, indica que muchos creyentes cuestionan el papel de la iglesia ante la grave situación nacional y dudan de si la institución está respondiendo de forma adecuada.
El pastor Bárbaro Abel Marrero Castellanos, presidente de la Asociación Convención Bautista de Cuba Occidental explicó a Martí Noticias que el comunicado estaba originalmente dirigido solo a las iglesias, y tenía como objetivo contener la creciente división de opiniones, dentro de la congregación.
“La razón por la que me sentí compelido a hacerlo eran las polarizaciones que estaban desarrollándose dentro de la iglesia, de tal manera que se estaba generando como una lucha interna por dos criterios acerca de qué debía hacer la iglesia”, dijo.
De un lado, “un grupo significativo, entendiendo que la iglesia debía tomar un posicionamiento político y otros en contra que, por supuesto cada persona tiene el derecho de tener el criterio que entienda, pero si hermanos dentro de las congregaciones empiezan a atacarse mutuamente, yo creo que no es saludable para la iglesia”, puntualizó el líder religioso.
Marrero Castellanos aseguró que su intención fue llamar a la unidad, a la reflexión y a recordar la identidad histórica bautista como guía para responder a la coyuntura.
“Me pareció adecuado expresar mi punto de vista bíblico del asunto y es por eso que hice un llamado a mirar las escrituras y cuál debe ser nuestra posición, también desde nuestra identidad histórica como bautistas”.
La declaración surge en un contexto de fuerte malestar social en la isla, marcado por la escasez, el deterioro de los servicios y el incremento de la criminalidad.
Aunque la Convención describe las múltiples formas en las que acompañan y apoyan a la población, aclara que el activismo político no constituye su propósito central y reitera el histórico principio bautista de la separación entre iglesia y Estado.
La Convención concluyó instando al respeto mutuo dentro de la comunidad religiosa: tanto hacia los cristianos que sientan el llamado de participar en la vida política como hacia quienes prefieran no hacerlo.
La institución insistió en que la diversidad de criterios no debe convertirse en motivo de fraccionamiento, especialmente en un momento crítico para la nación.
El escritor y periodista cubano exiliado, Yoe Suárez, un creyente de la fe cristiana, aplaudió la postura de la Convención Bautista Occidental de Cuba.
“Es un hito cívico similar al antecedente de 2019, cuando la Liga Evangélica de Cuba pidió por la libertad de dos presos políticos, la familia Rigal Expósito, que estaba en Guantánamo presa por educar asus hijos en su hogar”, apuntó.
“O como cuando esas decenas de denominaciones cubanas sacaron comunicados después del 11 j, condenando la represión, en muchos casos, y en otros, refrendando la libertad de expresión y la libertad de protesta que sabemos que en Cuba está coartada”, recalcó.
Las protestas del 11 de julio de 2021 marcaron un “antes y un después” en la postura de la comunidad evangélica cubana, acelerando la pérdida de temor en sectores de la base bautistas y pentecostales, aunque no hubo una ruptura generalizada de las denominaciones oficiales con el gobierno.
