Hace casi 10 años, Alan Pulido fue secuestrado en Ciudad Victoria, Tamaulipas, y, de acuerdo con su relato, logró liberarse por cuenta propia en menos de 24 horas tras someter a uno de sus captores.
La noche del 28 de mayo de 2016, el delantero Alan Pulido, que militaba en el futbol europeo, regresaba de una reunión social cuando un grupo armado lo interceptó en una carretera al norte de la ciudad.
Los agresores lo obligaron a descender de su vehículo y lo trasladaron a una casa donde permaneció privado de su libertad.
De acuerdo con autoridades estatales, el entorno familiar del jugador fue contactado horas después con la exigencia de un pago para su liberación. La situación activó un operativo en el que participaron corporaciones locales y federales.
El entonces procurador de Justicia de Tamaulipas, Ismael Quintanilla, explicó más tarde que la familia recibió la llamada de los secuestradores alrededor de la tarde del domingo 29 de mayo, mientras avanzaban las labores de búsqueda.
Así huyó Alan Pulido de su secuestro en Tamaulipas
De acuerdo con reportes posteriores por parte de autoridades estatales y la agencia AP sobre la liberación, el propio Alan Pulido fue quien provocó su liberación.
Según un informe obtenido por Associated Press, el futbolista quedó a solas con uno de los vigilantes dentro del inmueble. En ese instante, detectó una oportunidad y decidió actuar.

El delantero forcejeó con el secuestrador, lo sometió y le arrebató tanto el teléfono celular como un arma de fuego. Con el dispositivo en su poder, realizó llamadas al número de emergencias para reportar su ubicación.
Durante esas comunicaciones, el actual delantero de Chivas proporcionó detalles precisos del lugar donde se encontraba: una vivienda de dos niveles, de color blanco, con vehículos estacionados al frente. Mientras mantenía contacto con el operador, también presionó al agresor para obtener información adicional.
El reporte describe que incluso hubo un intercambio físico. El funcionario estatal confirmó posteriormente ese punto: “Hubo intercambio por allí de golpes entre ellos”, declaró Quintanilla en entrevista para Imagen.
Las autoridades documentaron al menos tres llamadas realizadas por el futbolista. En la primera, informó que dos de los secuestradores habían salido del lugar, lo que le permitió neutralizar al que permanecía con él.
En la segunda comunicación, notificó que unidades policiales ya se encontraban cerca del domicilio. El operador le sugirió hacer una detonación para facilitar la ubicación, pero el jugador respondió que el arma no tenía municiones.
El momento generó tensión adicional, ya que el propio Pulido advirtió a los agentes sobre su vestimenta para evitar confusiones durante la intervención. Indicó que llevaba ropa casual y que el captor se encontraba inconsciente.

En una tercera llamada, ya bajo resguardo, confirmó que estaba con elementos “de confianza”, de acuerdo con el reporte oficial.
Antes de concretar su liberación, el delantero mexicano también intentó salir por sus propios medios. Al encontrar cerradas las puertas, rompió una ventana, lo que le provocó una lesión en la mano.
Ese ruido resultó determinante. Una patrulla que circulaba en la zona detectó el impacto del cristal y se acercó al inmueble, lo que aceleró la localización exacta del sitio.
Minutos después, el futbolista fue puesto a salvo y trasladado para una revisión médica. Las autoridades confirmaron que presentaba lesiones menores.
Tras su liberación, el jugador de futbol apareció brevemente ante medios con la mano vendada y emitió un mensaje conciso: “Muy bien, gracias a Dios”.
Horas más tarde, también utilizó redes sociales para agradecer el apoyo recibido: “Muchas gracias a todos por sus oraciones, nos ayudaron mucho en esta terrible experiencia. Agradezco mucho el apoyo brindado por las autoridades federales y estatales por regresarme sano y salvo”.
En 2020, en una entrevista con ESPN, el futbolista evitó profundizar en el episodio, aunque reconoció el impacto emocional que le dejó.
“Obviamente no me gusta tocar estos temas, son muy delicados, complicados… son malos recuerdos que por allí no quisiera volver a vivir y tampoco se los deseo a nadie. Fue algo muy difícil en mi vida”, expresó.
Las autoridades también informaron que no se realizó ningún pago por rescate, pese a la exigencia inicial de los captores.
