FBI detalla otro capítulo del espionaje cubano: El Caso Rocha


El Buró Federal de Investigaciones (FBI) acaba de lanzar un episodio especial del podcast oficial Inside the FBI dedicado al espía Víctor Manuel Rocha, agente de los servicios de inteligencia cubanos.

Semanas atrás, el FBI alertó en otro capítulo que el régimen cubano ha formado un servicio de espionaje peligroso, particularmente infiltrando al gobierno de EEUU.

En esta ocasión los agentes Matt y Elisa, que trabajaron el caso de Rocha explican que nunca se arrepintió realmente de traicionar a los Estados Unidos y que como él Cuba sigue buscando nuevos espías, especialmente entre estudiantes y personas simpatizantes de la ideología que promueve el régimen de La Habana.

“Cuba siempre está a la caza de más espías”

La agente Elisa dijo que los cubanos “piensan a futuro y buscan a personas que sean afines a su causa o de mente abierta (…) esto puede ocurrir a cualquier edad y en cualquier momento, y ellos se aprovechan de ello. Así que, simplemente, actúen con inteligencia y manténganse alerta. A veces, las personas ni siquiera se dan cuenta de que están hablando con la inteligencia cubana, y esa es precisamente la parte complicada. Creen estar hablando con un profesor, con un miembro de los medios de comunicación o con un artista, pero esa información está llegando hasta allá, y ustedes están siendo evaluados”.

La oficial hizo un llamado a ser prudentes. “Piensen bien en lo que hacen y en lo que dicen. Y sepan que, si se encuentran en una situación en la que sospechan haber topado con la inteligencia cubana —o haber dicho demasiado—, o si se ven envueltos en un aprieto, eso no es el fin del mundo. Acudan a su agente del FBI; nosotros los ayudaremos”.

Escapar del detector de mentiras

El exembajador durante más de 40 años espió para el régimen cubano mientras ocupaba altos cargos en el Departamento de Estado y el Consejo de Seguridad Nacional. Su caso ha sido considerado uno de las infiltraciones de mayor calibre en el gobierno estadounidense.

En febrero de 1973 Rocha entró a la embajada cubana en Santiago de Chile y entregó documentos de la Universidad de Yale para ofrecerse como voluntario. Allí fue reclutado por un oficial de la Dirección General de Inteligencia (DGI) de Cuba.

Su primera misión fue obtener la ciudadanía estadounidense, algo que nunca había deseado. Tras un breve entrenamiento en un hotel con un agente al que idolatraba (llamado “Achilles”), Rocha regresó a EE.UU. y esperó pacientemente.

Ocho años después entró al Departamento de Estado, eligiendo esa agencia precisamente porque no aplicaba el polígrafo.

Durante más de 40 años, Rocha ascendió silenciosamente hasta puestos de altísimo nivel: trabajó en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, fue oficial político-militar en Honduras y llegó a ser Embajador de Estados Unidos en Bolivia (2000-2002)

Su arma secreta era ser un camaleón humano: encantador, adaptable y con “el don de la palabra” así compartió a La Habana información ultra sensible sobre Centroamérica, política de EEUU hacia Cuba, acuerdos migratorios, identidades de funcionarios y datos técnicos.

Ana Belén Montes y Manuel Rocha trabajaron durante años para el régimen de La Habana
Ana Belén Montes y Manuel Rocha trabajaron durante años para el régimen de La Habana

Los agentes del FBI dijeron en el podcast que fue Rocha quien permitió a Cuba actuar con rapidez sobre información de otros espías famosos como Ana Belén Montes.

Mientras Montes pasaba datos desde el Pentágono, Rocha estaba en puestos clave en Honduras, permitiendo que La Habana tuviera “el cuadro completo”.

“Algo que siempre nos inquietó fue que —como saben— Anna Montes fue reclutada a finales de 1984 y, ya para 1985, estaba proporcionando información sumamente comprometedora sobre lo que ocurría en Centroamérica; información sobre la cual los cubanos actuaron. Hubo muertos. Ahora, sin embargo, todo nos cobra sentido, pues contaban con Rocha: primero en la sección de Honduras y, más tarde, como oficial político-militar en ese mismo país. Por ello, esa capacidad que tenían de dominar, en cierto modo, ambos frentes —y de poseer así una visión global y completa de la situación— resulta sencillamente asombrosa si uno se detiene a pensarlo”, explica uno de los agentes.

El FBI lo buscaba desde los años 90 como “BUHO”, pero tardó décadas en identificarlo. La clave llegó en 2022-2023, cuando un agente encubierto se hizo pasar por representante de la inteligencia cubana.

En las reuniones, Rocha se sintió seguro y empezó a presumir: miró a la cámara y dijo que había estado espiando para Cuba durante 40 años, llamó a Estados Unidos “el enemigo”, alabó a Fidel Castro y celebró su “gran slam” para la Revolución.

En abril de 2024, Rocha se declaró culpable y recibió la pena máxima: 15 años de prisión, una multa de 500.000 dólares y la pérdida total de su pensión del Departamento de Estado.



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