Alina Bárbara López denuncia montaje policial para coartar libertades en Cuba



La reconocida intelectual y activista matancera Alina Bárbara López Hernández fue detenida durante más de nueve horas el sábado, en lo que calificó como una “puesta en escena” de las autoridades cubanas.

La detención se produjo cuando la académica intentaba llevar a cabo su habitual protesta pacífica, una acción que realiza los días 18 de cada mes.

En declaraciones a Martí Noticias, López Hernández describió el actuar de las autoridades cubanas como un montaje diseñado para coartar libertades fundamentales que, paradójicamente, están reconocidas en la Carta Magna.

“Una gran farsa, una gran puesta en escena encaminada a evitar el ejercicio de derechos ciudadanos, algunos incluso están puestos ahí, decorativos, en la Constitución, pero están puestos”, dijo.

La historiadora señaló que la justificación oficial para su detención radica en la violación de una medida cautelar de reclusión domiciliaria que le fue impuesta en 2024, sin que hasta el momento celebren el juicio por esa causa.

“No celebran el juicio porque a nivel político es muy costoso para ellos mandarme a prisión. ¿Qué hacen? Se ahorran el costo político y yo mantengo una condición de reclusión domiciliaria que me impide moverme libremente dentro de la ciudad o el territorio nacional”, indicó.

“Es una maquinaria diabólica, pero se puede desmontar esa justificación con u hecho: cuando, en junio de 2024, yo iba hacia La Habana, en ese momento yo no tenía ningún tipo de medida cautelar puesta, ningún tipo de restricción de movimientos como ahora y a mí me detuvieron”.

López Hernández fue aprehendida en junio de 2024, por efectivos policiales, junto a la antropóloga Jenny Pantoja, cerca del puente de Bacunayagua, que enlaza las provincias de Matanzas y Mayabeque, cuando ambas viajaban hacia La Habana para realizar una acción cívica en el Parque Central.

Durante el arresto, fueron golpeadas, abofeteadas, arrastradas, empujadas y sacudidas por agentes policiales.

“Me redujeron físicamente, me metieron a golpes dentro de una patrulla, me quitaron el teléfono, me torturaron porque me encerraron dentro de una patrulla con los cristales herméticamente cerrados bajo el sol”, recordó la académica, añadiendo que, al denunciar el hecho ante la fiscalía militar, le informaron que “todas las cámaras” del punto de control “estaban rotas”, imposibilitando la recuperación de los videos que atestiguaban el maltrato policial.

A pesar de la intimidación y las restricciones, López Hernández reafirmó su compromiso con la protesta no violenta. “Yo no puedo acatar, no puedo aceptar como legítima una medida que es legal, pero que es parte de toda una farsa”, afirmó.

Concluyó con un llamado a la resistencia cívica: “Todos los 18 nos veremos ahí en la estación de policía, porque yo voy a seguir incumpliendo esa medida”.

El caso de López Hernández ha generado preocupación internacional sobre la situación de los derechos humanos y la libertad de expresión en la isla, siendo documentado por numerosas organizaciones mundiales como PEN International y Amnistía Internacional.





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