La decisión del gobierno de someter el fracking al escrutinio académico para determinar si esa tecnología es factible y en qué regiones del país podría desarrollarse, sería el catalizador que México necesita para dejar de comprar gas a Estados Unidos y, simultáneamente, devolverle la vida económica a Coahuila que lucha por reinventarse tras la caída de sus gigantes siderúrgicos: Altos Hornos de México (AHMSA) y Minera del Norte (MINOSA).
“El Gas Coahuila es una gran oportunidad para detonar la economía de las regiones que fueron golpeadas por la quiebra de Altos Hornos de México (AHMSA). Digamos que es una de las soluciones más viables”, afirmó Manolo Jiménez, gobernador de Coahuila.
Durante su visita a la CDMX en el marco de la XVI Sesión Plenaria de la Asociación de Ciudades Capitales de México (ACCM), el mandatario señaló que la entidad cuenta con reservas de gas shale en las cuencas de Sabinas y Burgos, lo que abre la puerta a desarrollar proyectos de fracking, una técnica ampliamente usada en Estados Unidos (EU).
“Tenemos el conocimiento, las investigaciones, conocemos la tecnología para poder desarrollar este proyecto siendo sustentable, cuidando el medioambiente y siendo eficientes con el agua”, sostuvo el gobernador.
El proceso concursal de las empresas enfrenta nuevos obstáculos tras declararse desierta la subasta de ambas empresas, lo que ha prolongado la incertidumbre sobre su futuro.
La falta de compradores y la negativa de acreedores para avanzar en la venta han frenado cualquier posibilidad de reactivación en el corto plazo, por lo que el proyecto Gas Coahuila se perfila como una de las principales apuestas para reactivar la economía de la región.
“Mensualmente, dejaron de circular 700 millones de pesos en la ciudad (de Monclova), sólo en salarios del personal metalúrgico”, explicó Jorge Germán Soto, investigador de la Universidad de Coahuila.
Al respecto, autoridades estatales y especialistas buscan alternativas que permitan reactivar la actividad productiva. Entre ellas destaca el proyecto Gas Coahuila, enfocado en la explotación de gas no convencional en la entidad, el cual podría convertirse en una realidad ahora que el gobierno busca reducir la dependencia de México del gas de EU.
“El desarrollo del gas shale en el norte del país puede convertirse en un detonador económico regional, sobre todo para Coahuila, que hoy tiene severos problemas con la salida de AHMSA y la prolongación en la venta de sus activos, pero también es un elemento clave para la seguridad energética”, agregó Jorge Germán Soto.
De concretarse, el proyecto podría generar más de 50 mil empleos en un periodo de 10 años, lo que representaría un impulso comparable al que en su momento tuvo la industria siderúrgica en la región.
“El 70 por ciento del gas que se usa en México lo compramos a Estados Unidos; allá han desarrollado proyectos por billones de dólares y se han creado miles de empleos”, destacó Jiménez.

Con lo anterior, tanto el gobernador como el especialista, consideraron que el desarrollo del Gas Coahuila se perfila como una de las apuestas más relevantes para sustituir el vacío dejado por AHMSA y MINOSA.
“El desarrollo de Gas Coahuila puede convertirse en un catalizador económico para la región, pero su éxito dependerá de que se logre articular una estrategia integral que combine inversión, certidumbre regulatoria y técnicas menos contaminantes, tal y como busca el gobierno federal”, concluyó Germán Soto.
México cuenta con un importante potencial en gas shale, con recursos prospectivos estimados en alrededor de 141.5 billones de pies cúbicos, aunque estas cifras no corresponden a reservas probadas y mantienen un alto grado de incertidumbre técnica.
A nivel global, el país ha llegado a ubicarse entre los principales con recursos no convencionales, incluso dentro del top 10 mundial en estimaciones previas, por lo que el gobernador de Coahuila consideró que este proyecto no sólo es viable, sino que también responde a la necesidad de reducir la dependencia energética de México.
Actualmente, México importa cerca del 75 por ciento del gas natural que consume, principalmente desde Estados Unidos. De este porcentaje, el 80 por ciento proviene de Texas, zona donde está ubicada la Cuenca Pérmica.
