
Debido a los acontecimientos políticos y militares de los pasados dos meses es complicado para los distintos analistas elaborar pronósticos económicos. Los shocks externos dificultan el análisis de aquellos que tienen el trabajo de elaborar escenarios para la correcta toma de decisiones, en las empresas y en los gobiernos. Tal es el caso actual de la guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos e Israel en contra de Irán.
Una causa importante de esto es la carencia de información al respecto, como podría ser conocer la duración del conflicto, la gravedad de la destrucción de las instalaciones en las diferentes naciones y la posibilidad de que otros países se involucren en el conflicto. Es muy diferente el impacto en las diferentes economías si el problema dura solo algunas semanas más o si continúa durante meses o incluso años, como ha sucedido en otros casos. Además, el hecho de que se destruyan instalaciones físicas como puentes, refinerías, plantas desalinizadoras de agua o generadoras de electricidad tendrían un impacto negativo de varios años en los distintos países afectados, hasta que se vuelvan a reconstruir.
Además, estamos presenciando el rompimiento de las instituciones que se crearon a partir de la Segunda Guerra Mundial, que han permitido la generalización del sistema de mercado qué, a pesar de todos sus defectos, ha permitido el mayor desarrollo de la humanidad en su historia, así como una reducción de la pobreza que no se podía imaginar hace solo un siglo.
Por lo mismo existe una gran desconfianza entre los distintos gobiernos, que tardará varios años en superarse. Naciones amigas hace solo algunos años, hoy se tratan como enemigas; se imponen aranceles que imposibilitan el comercio e incluso se vuelven a armar para prepararse frente a posibles conflictos futuros. Por lo mismo es extremadamente difícil poder pronosticar las distintas variables económicas, por lo que las distintas instituciones especializadas realizan en su mayoría solo ajustes marginales, a la espera de más y mejor información.
A pesar de lo anterior es posible obtener algunas conclusiones de lo que puede suceder e impactar a las distintas economías. Una primera conclusión es que el comercio internacional se va a reducir en los siguientes años, por los mayores aranceles, costos de transportación y de producción, así como el mayor riesgo que tendrán las empresas al realizar sus intercambios. Esto se incluirá en los costos y precios de los diferentes productos, es decir, se incrementará la presión inflacionaria, reduciendo así su venta, lo que reducirá el crecimiento en las distintas naciones. Incluso en algunos casos se tendrá recesión, si el conflicto dura varios meses más.
Ante lo anterior era frecuente que los distintos gobiernos siguieran políticas expansivas, es decir, incrementaran su gasto, para evitar la caída en la economía, lo que en algunos casos esto se traducía en mayor inflación. O sea, la alternativa era qué tanto podían incrementarse los precios o cuánto reducirse la economía. Es decir, optar por aceptar inflación o recesión o incluso ambas.
Sin embargo, la gran mayoría de los gobiernos en las economías desarrolladas se han endeudado de una manera excesiva en las pasadas tres décadas. Mientras el promedio de la deuda era alrededor del 50% del PIB, ahora es cercana al 110%. Por lo mismo, incrementar su gasto equivale a incurrir en mayor deuda, lo que elevará las tasas de interés, agravando así su situación financiera. En este caso, tendrían estanflación, que se define como estancamiento junto a inflación. Cada gobierno que esté muy endeudado tendrá que definir qué prefiere, si mantener algo de crecimiento económico y sufrir un ajuste en los precios, mientras se adapta al nuevo entorno o permitir menor crecimiento o incluso recesión, pero controlar la inflación o ambos. Cada caso será diferente para cada gobierno en los próximos meses y años. Esta no será la disyuntiva para los casos que tienen finanzas públicas y baja deuda pública o están exentos del impacto económico de la guerra, lo cual no es la situación del gobierno de México.
