La desesperada y peligrosa estrategia de los habaneros ante la crisis



Entre el 13 y 14 de abril de 2026, observadores del Food Monitor Program documentaron una práctica alarmante que se ha vuelto recurrente en varios municipios de la capital cubana: la quema de basureros con el objetivo de forzar la intervención de los bomberos y, de ese modo, conseguir agua de sus camiones cisterna para el almacenamiento doméstico.

Esta conducta, lejos de ser un simple acto de vandalismo, es descrita por los expertos como un mecanismo de supervivencia extrema nacido de la inoperancia institucional, la ausencia de agua potable y la aguda escasez de combustible.

En la calle Reina, en pleno Centro Habana, una vecina describió la escena con naturalidad pasmosa: “Le acaban de dar candela al basurero, para llamar a los bomberos, que apagarán el fuego y de paso llenarán unos cuantos tanquecitos de agua”.

Las imágenes captadas por el Food Monitor Program muestran a grupos de vecinos, incluyendo niños y ancianos, reunidos con cubos y diversos recipientes alrededor de vertederos en llamas, esperando la llegada de los camiones de bomberos.

Según los testimonios recogidos por el programa, la situación ha llegado a tales extremos que los residentes han prendido fuego hasta tres veces al mismo basurero en una sola noche. Tras apagar el foco por tercera vez, los bomberos advirtieron que no regresarían.

Sergio Ángel Baquero, presidente del Food Monitor Program, alertó sobre los altos riesgos de estas prácticas, subrayando la grave inseguridad hídrica que enfrenta la población cubana en 2026.

“Esta conducta surge como un mecanismo de supervivencia en medio de condiciones de precariedad extrema. No obstante, implica riesgos significativos”, apuntó Baquero.

La práctica refleja una “desesperanza ante las instituciones formales”. De acuerdo con las investigaciones de la organización, el 80% de los cubanos considera que la administración estatal es la principal causante de la crisis alimentaria, la cual se ha profundizado tras una crisis de combustible que mantiene paralizada la recogida de basura en gran parte de la capital.

Aunque la quema de basura no es un fenómeno nuevo, el deterioro del servicio público se ha agudizado drásticamente en 2026. Las investigaciones indican que, a mediados de 2025, el 43% de los cubanos ya recibía agua cada tres días o más, una situación que ha empeorado con los cortes eléctricos y la falta de diésel para las bombas de agua.

El uso del fuego como herramienta para obtener agua comporta riesgos significativos. La quema de desechos —que incluye plásticos y residuos orgánicos— genera gases tóxicos y aumenta el riesgo de propagación a viviendas aledañas, muchas de ellas en mal estado estructural.

El Food Monitor Program enfatizó que la solución a esta crisis estructural no puede recaer en la ciudadanía y exigió al Estado asumir su responsabilidad en garantizar el acceso regular al agua potable y servicios básicos dignos.





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