
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que amplía el alcance de las sanciones contra el régimen cubano, al autorizar el bloqueo de bienes y la prohibición de transacciones con personas y entidades vinculadas a sectores clave de la economía de la isla.
La orden dispone que “todos los bienes e intereses en bienes que se encuentren en los Estados Unidos, que en adelante ingresen al país, o que estén bajo el control de cualquier persona estadounidense” de individuos designados “quedan bloqueados y no pueden ser transferidos, pagados, exportados, retirados ni objeto de ninguna otra transacción”.
Según el texto, podrán ser sancionadas personas extranjeras que operen o hayan operado en sectores como energía, defensa, metales, minería, servicios financieros o cualquier otro ámbito de la economía cubana que determinen las autoridades estadounidenses. También incluye a quienes “hayan prestado asistencia material, patrocinado o proporcionado apoyo financiero, material o tecnológico” al gobierno de la isla.
La orden afecta a funcionarios, directivos o miembros de entidades estatales cubanas, así como a personas consideradas responsables de “graves violaciones de los derechos humanos” o de actos de corrupción, incluyendo “la malversación de bienes públicos, la expropiación de bienes privados para beneficio personal o fines políticos, o el soborno”.
El documento prohíbe cualquier transacción por parte de ciudadanos o entidades estadounidenses con bienes bloqueados, incluyendo “hacer o recibir cualquier contribución de fondos, bienes o servicios” en beneficio de personas sancionadas. Asimismo, veta acciones destinadas a evadir las restricciones o conspiraciones para violarlas.
La administración también determinó prohibir donaciones desde Estados Unidos a personas incluidas en la lista, al considerar que dichas transferencias “perjudicarían gravemente” su capacidad para enfrentar la emergencia nacional declarada en la Orden Ejecutiva 14380.
La medida contempla además la imposición de sanciones secundarias a quienes faciliten transacciones con los individuos o entidades designados, ampliando así el alcance extraterritorial de las restricciones.
“Cuba ofrece un entorno propicio para operaciones hostiles de inteligencia extranjera, militares y terroristas a menos de 160 kilómetros del territorio estadounidense”, declaró un funcionario de la Casa Blanca a la agencia Reuters
El congresista Carlos Giménez reaccionó en X a la noticia: “El régimen debe entender que si sigue operando de mala voluntad, vendrán consecuencias mucho más severas”.
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