
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes que ningún republicano le ha hablado “jamás” sobre Cuba y describió a la isla como “un país fracasado que solo va en una dirección: hacia abajo”.
En un mensaje publicado en Truth Social, Trump aseguró que Cuba “está pidiendo ayuda” y adelantó la disposición de su gobierno a “hablar” con La Habana, aunque no ofreció detalles sobre el tipo de conversaciones o el alcance de esa posible ayuda.
“Ningún republicano me ha hablado jamás de Cuba, un país fracasado que solo va en una dirección: ¡hacia abajo! Cuba está pidiendo ayuda, ¡y vamos a hablar!”, escribió.
La semana pasada, el presidente estadounidense dijo que tenía una obligación con Cuba y amenazó con desplegar un portaaviones frente a las costas de la isla. En una entrevista telefónica con Salem News Channel, Trump describió a Cuba como un país “devastado en este momento, completamente devastado” y añadió que “sería un honor liberarlo”. También sostuvo que cuenta con el respaldo de la comunidad cubanoamericana para hacerlo.
La administración Trump ha mantenido el tema de Cuba entre los puntos prioritarios de su agenda de política exterior y endurecido las sanciones económicas hacia el régimen del país caribeño. En varias ocasiones, tanto el presidente como el secretario de Estado Marco Rubio han hecho referencia a la crítica situación de la isla y responsabilizado a sus gobernantes por el colapso humanitario que enfrenta su población.
El viernes pasado, cuestionado sobre por qué la Administración Trump está “intensificando las sanciones contra Cuba, el régimen y todo lo demás”, el jefe de la diplomacia estadounidense respondió: “Permítame aclarar algo: Nuestras sanciones están dirigidas contra una empresa llamada GAESA” (…) Se trata de una sociedad holding creada por generales en Cuba, la cual ha generado miles de millones de dólares en ingresos; dinero del que ni un solo dólar beneficia al pueblo cubano. Ni un solo centavo de esos fondos beneficia al pueblo cubano”.
Trump concluyó el mensaje de este martes indicando: “Mientras tanto, ¡me voy a China!”, en referencia a su viaje oficial previsto para esta semana al país asiático, donde tiene programadas reuniones con el presidente Xi Jinping.
La visita, confirmada por la Casa Blanca y autoridades chinas, contempla discusiones sobre comercio, inversión y la relación bilateral entre ambas potencias.