Los Padres de San Diego quieren reforzar su bullpen y han puesto sus ojos en el lanzallamas holguinero Aroldis Chapman.
Los Medias Rojas de Boston no parecen ir a ningún lado en este 2026 y poner a Chapman en el mercado suena como una buena opción para adquirir valiosos prospectos que le permitan reconstruir el equipo de cara al futuro.
El Misil Cubano está viviendo una segunda primavera en su carrera y en su decimoséptima campaña está sencillamente imbateable.
A su supersónica recta, que mantiene la velocidad sobre las 100 millas por hora, ha incorporado otros pitcheos, que domina con un control extraordinario.
Su efectividad, después de 18 partidos, es de 0.57, la más baja de toda su carrera, con 12 salvamentos en igual número de oportunidades y 23 ponches en 17.2 episodios.
El zurdo de 38 años está a la caza de dos hitos que prácticamente lo pondrían a las puertas del Salón de la Fama de Cooperstown: el liderazgo histórico de ponches entre todos los relevistas que han pasado por las Grandes Ligas y los 400 juegos salvados.
Hasta los juegos del lunes 25 de mayo, Chapman sumaba 1,354 abanicados, segundo detrás de Hoyt Wilhem (1,363), y 379 rescates, que lo ubican en el décimo puesto de todos los tiempos.
El problema con su posible destino es que los Padres tienen ahora mismo como cerrador al derecho Mason Miller, uno de los relevistas más dominantes de toda la industria.
Llegar a San Diego significaría para Chapman ser relegado al puesto de setup man, para lanzar el octavo inning, lo cual le haría perder oportunidades de salvar juegos.
Ya le ocurrió en 2022 y 2023, cuando pasó por los Reales de Kansas City, los Rangers de Texas y los Piratas de Pittsburgh.
En esos dos años apenas tuvo el chance de rescatar 20 partidos, 14 de ellos con los Piratas, cuando al final de la temporada del 2023 se adueñó del puesto de cerrador ante el bajo rendimiento del entonces titular David Bednar.
Sólo 20 salvados en dos contiendas es una cifra ridícula para quien ha superado la treintena en nueve campañas de su carrera.
Ir a los Padres representaría un retroceso en su camino hacia la grandeza, pues Miller es inamovible y las oportunidades de salvamentos para el holguinero serían ocasionales.
Chapman llegó a Boston en el 2025 con un contrato de dos años y opción mutua para un tercero (2027), la cual, todo parecía indicar que sería ejercida, ya por el equipo, ya por el jugador.
Pero el béisbol es un negocio y las necesidades de la organización están por encima de los intereses individuales de cualquier pelotero.
El cubano no podría invocar la regla 10-5, que le permite a un pelotero con diez o más años de servicio y cinco con el equipo, vetar cualquier canje, pues, aunque lleva 17 temporadas en las Mayores, está apenas en su segunda con la franquicia de Boston.
Sólo le quedaría a él y a su agente apelar a la buena voluntad de la gerencia y conseguir que lo transfieran a otro equipo donde vaya a ocupar el puesto de cerrador.