
El respaldo del embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, a un llamado de la organización Hostage Aid Worldwide (Ayuda a Rehenes a Nivel Mundial) para aumentar la presión sobre el gobierno cubano volvió a poner el foco sobre varios ciudadanos con doble nacionalidad que, pese a haber sido liberados o beneficiados con medidas de excarcelación, continúan sin poder abandonar la isla para reunirse con sus familias.
“De acuerdo. Necesario, pero no suficiente”, escribió Waltz en respuesta a una publicación de Hostage Aid, que calificó como insuficiente las recientes excarcelaciones del régimen de La Habana.
“La reciente amnistía en Cuba brindó la libertad a muchos presos políticos; un paso bienvenido y largamente postergado, pero insuficiente. Muchos permanecen atrapados en Cuba, separados de sus familias y privados de una verdadera libertad”, señaló la organización.
El grupo pidió además a los gobiernos de Estados Unidos y Alemania, así como a la comunidad internacional, incrementar las gestiones para que “todos los ciudadanos detenidos injustamente se les permita, por fin, regresar a casa”.
Entre los casos mencionados figura el de Alina López Miyares, una profesora cubanoamericana que fue arrestada en Cuba en enero de 2017 y posteriormente condenada a 13 años de prisión por espionaje. Las autoridades la acusaron de actuar como enlace entre su esposo, el exdiplomático y exagente de inteligencia cubano Félix Milanés Fajardo, y el Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos.
Aunque López Miyares obtuvo la libertad condicional en julio de 2022, continúa en Cuba bajo supervisión de las autoridades y tiene prohibido salir del país para reunirse con sus familiares en Estados Unidos. Organizaciones que siguen su caso han advertido además sobre el deterioro de su estado de salud.
Hostage Aid también destacó la situación de Luis Frómeta Compte, ciudadano cubano-alemán detenido tras grabar las manifestaciones antigubernamentales del 11 de julio de 2021 en el barrio habanero de La Güinera. Tras una primera detención y liberación, fue arrestado nuevamente días después por agentes de la Seguridad del Estado y condenado a 25 años de prisión, pena que posteriormente fue reducida a 15 años.
Luego de pasar más de tres años en la prisión de máxima seguridad Combinado del Este, Frómeta fue excarcelado, pero continúa en Cuba debido a que las autoridades no le permiten abandonar el país.
La organización, dedicada a asistir a víctimas de detenciones arbitrarias y diplomacia de rehenes en distintos países reiteró su llamado a mantener la presión internacional para lograr la liberación y reunificación familiar de todos los detenidos por motivos políticos en Cuba.
