
“¡Quiere volar, quiere volar”. Cada vez que la Selección Mexicana gana un partido del Mundial 2026, las calles y plazas del país se llenan de fiesta. Sin embargo, junto con las porras de la afición, también se popularizaron celebraciones que, según especialistas en traumatología, están llevando a numerosas personas a los servicios de Urgencias sin que dimensionen el riesgo que implican.
El doctor Víctor Axotla Baena, traumatólogo y director del Instituto de la Rodilla, Cadera y Columna (INROCA), explicó los principales peligros de estas prácticas, desde el ya viral “quiere volar, quiere volar” hasta los choques con señalamientos de tránsito y las peleas improvisadas con guantes de boxeo.
La dinámica es conocida: un grupo de personas carga a alguien entre varios y lo lanza al aire. Lo que muchos desconocen es que el riesgo no solo existe para quien vuela, sino también para quienes lo levantan.
Nadie está seguro en el festejo de ‘quiere volar, quiere volar’
Quienes cargan a la persona distribuyen el peso entre el grupo; aun así, soportan una carga considerable. Ese esfuerzo repentino puede provocar dolor agudo en la espalda, un esguince lumbar, una torcedura de tobillo o una contractura muscular paravertebral.
De acuerdo con el traumatólogo, estas lesiones suelen requerir entre dos y tres semanas de recuperación.
Del otro lado está la persona que vuela. Si cae en una mala posición —con la pierna doblada, la cabeza hacia atrás o con una flexión o extensión excesiva de la columna—, el golpe puede provocar desde una fractura postraumática hasta una hernia de disco que comprima la raíz nerviosa.
Cuando esto sucede, el dolor deja de concentrarse en la zona lumbar y se extiende hacia una o ambas piernas, cuadro clínico conocido como lumbociatalgia.
El doctor Axotla señaló que, si la caída provoca una hernia de disco de grado tres, la persona puede perder temporalmente la capacidad para caminar. En los casos más graves, el tratamiento requiere cirugía.
“Mientras se irrite la raíz y el disco esté ya afuera, es como tener una piedra en el zapato: hasta que se te quite la piedrita del zapato vas a estar bien”, explicó para describir el dolor persistente que genera este tipo de lesión.
Choques con señales de tránsito: riesgo de traumatismo cerebral
Otra celebración que se viralizó consiste en colocarse señalamientos de tránsito sobre la cabeza y chocar entre sí de manera intencional. En este caso, el principal riesgo es un traumatismo craneoencefálico que puede derivar en un hematoma cerebral, es decir, un sangrado dentro del cráneo, además de pérdida del conocimiento.
El impacto también puede lesionar el cuello y provocar una hernia de disco cervical o incluso la fractura de alguna vértebra.
El director de INROCA comparó esta conducta con lanzarse de cabeza a una alberca sin suficiente profundidad. Un golpe de esa magnitud puede provocar cuadriplejia y la pérdida permanente de movilidad en brazos y piernas.
¿Cuáles son los riesgos de las peleas ‘amistosas’?
Otra tendencia que gana popularidad durante los festejos son las peleas improvisadas, con o sin guantes, entre personas de distintas edades. Entre las lesiones más frecuentes destacan las fracturas del macizo facial y la llamada “fractura de boxeador”.
“Todo el punto de tensión queda sobre uno de los huesos de la mano; por eso se llama fractura de boxeador, golpe mal dado”, detalló el traumatólogo. Explicó que esta lesión ocurre cuando la fuerza del impacto se concentra en la mano, en lugar de distribuirse por todo el brazo.
En el caso de los niños, el riesgo cambia. Un golpe puede afectar las zonas de crecimiento del hueso y dejar secuelas permanentes en el desarrollo óseo, incluida una consolidación defectuosa conocida como pseudoartrosis.
Mientras una fractura infantil suele sanar en alrededor de seis semanas, una lesión similar en un adulto —por ejemplo, en tibia, peroné o fémur— puede requerir entre seis meses y un año de recuperación. También son frecuentes las luxaciones, sobre todo de hombro.
El consumo de alcohol aumenta el riesgo
El consumo de alcohol durante los festejos agrava el panorama, advirtió Axotla. El alcohol reduce la percepción del dolor y del peligro, disminuye los reflejos de protección del cuerpo y favorece conductas de mayor riesgo.
Como consecuencia, el organismo responde con menor eficacia ante un impacto y aumenta la probabilidad de sufrir lesiones graves.
¿Qué hacer si alguien resulta lesionado?
Este es uno de los puntos más importantes para cualquier persona que asista a un festejo masivo. Si alguien cae y no logra levantarse, la principal recomendación es no moverlo.
Lo primero consiste en verificar que respire y tenga pulso. Después, sin cambiar su posición, conviene preguntarle si siente y puede mover los dedos de las manos, los pies, los tobillos, las rodillas, las caderas, los hombros, los codos y, por último, el cuello.
El traumatólogo explicó que existe un fenómeno conocido como choque medular, en el que el cuerpo puede quedar momentáneamente “dormido” después de un golpe de gran intensidad, de forma similar a cuando una persona pierde el conocimiento.
“Si está fracturado y llegas y lo levantas, la fractura se va hacia atrás y secciona la médula; ya prácticamente le cortó, como lo que le pasó a Superman (Christopher Reeve): se cayó del caballo y prácticamente dejó de moverse”, ejemplificó Axotla.
Por ello, insistió en que nunca se debe apresurar a una persona lesionada para que se levante ni jalarla del cuerpo. Si existe una fractura de columna que todavía no se detecta, cualquier movimiento puede desplazar el hueso y provocar una lesión permanente en la médula espinal.
Si la persona manifiesta dolor, lo correcto es mantenerla acostada y sin moverla hasta la llegada de los servicios de emergencia. Los paramédicos cuentan con tablas rígidas y collarines cervicales para inmovilizar al paciente antes de trasladarlo a un hospital, donde podrá recibir estudios de imagen y atención especializada.
