reporte expone décadas de espionaje y subversión de Cuba en EEUU



El Departamento de Estado hizo público un informe este lunes en el que desenmascara casi siete décadas de espionaje y actividades de influencia ideológica del régimen de Cuba en territorio estadounidense, en lo que califica como “una campaña sostenida de subversión contra los Estados Unidos”.

El reporte titulado “Cuba: La capital del comunismo del siglo XXI”, presenta a Cuba como el principal centro hemisférico de promoción de movimientos revolucionarios, operaciones de inteligencia e influencia ideológica contra Estados Unidos desde 1959.

El reporte de 100 páginas detalla aspectos claves de esa campaña, incluidas las infiltraciones en los niveles más altos del gobierno de EEUU, el reclutamiento de activistas en el país durante generaciones y el respaldo a una ola sin precedentes de terrorismo de izquierda en territorio estadounidense.

“Durante más de seis décadas, el régimen cubano ha sido el principal patrocinador del izquierdismo radical y del tercermundismo en los Estados Unidos. El Departamento de Estado está sacando a la luz toda la historia del espionaje y la subversión cubanos en nuestro país. El pueblo estadounidense merece conocer la verdad”, comentó el secretario de Estado Marco Rubio en un post en su cuenta de X.

Uno de los capítulos más extensos del informe, titulado “Un imperio del Espionaje”, está dedicado a las actividades de inteligencia cubanas. El texto describe a la Dirección de Inteligencia (DI) como una de las agencias de espionaje más efectivas del mundo y sostiene que logró infiltraciones de alto nivel dentro del gobierno estadounidense.

El reporte cita al exjefe de contrainteligencia de la CIA, James Olson, en referencia al aparato de inteligencia cubano: “Son mucho mejores de lo que fue la KGB”, y menciona los casos de Victor Manuel Rocha, exembajador estadounidense condenado por actuar como agente cubano, y Ana Belén Montes, exanalista de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) condenada por espionaje.

En su presentación, la cancillería estadounidense señala que el ataque de Cuba contra Estados Unidos nunca fue, en esencia, una disputa sobre política económica, soberanía o sobre la propiedad de un territorio en particular. “Fue una revolución contra la civilización occidental misma, librada, en parte, mediante el método novedoso e insidioso de persuadir a los hijos de Occidente para que se rebelaran contra su propia herencia”, subrayó.

Según el documento, La Habana desempeñó un papel fundamental en la formación de la llamada “Nueva Izquierda” internacional durante los años sesenta. El informe sostiene que la Conferencia Tricontinental de 1966 en La Habana ayudó a consolidar una corriente revolucionaria basada en el antiimperialismo y la solidaridad con movimientos de liberación del llamado Tercer Mundo.

El reporte cita una frase atribuida a Fidel Castro en la Segunda Declaración de La Habana: “El deber de todo revolucionario es hacer la revolución”, presentada como una consigna que inspiró movimientos radicales en distintos continentes.

El informe afirma que Cuba financió, entrenó y respaldó movimientos guerrilleros y revolucionarios en América Latina, África y Medio Oriente. Entre los ejemplos mencionados figuran el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en Nicaragua, grupos insurgentes en Colombia, Venezuela, Uruguay y Argentina, así como organizaciones palestinas.

El informe también examina los vínculos históricos entre Cuba y figuras del movimiento Black Power y organizaciones afroamericanas radicales, entre ellos, Stokely Carmichael, Robert F. Williams, Angela Davis, Malcolm X y la fugitiva de la justicia estadounidense Joanne Chesimard, conocida como “Assata Shakur”, quien falleció en La Habana en septiembre de 2025.

El reporte cita una declaración de Carmichael pronunciada en La Habana en 1967: “El poder negro significa que nos vemos como parte del Tercer Mundo”.

El documento dedica un capítulo completo al programa de la Brigada Venceremos y otras iniciativas de intercambio con Cuba. Según el informe, durante más de cinco décadas miles de activistas estadounidenses han viajado a la isla a través de estos programas, en un activismo disfrazado de turismo.

El texto sostiene que estas iniciativas sirvieron para estrechar vínculos entre activistas estadounidenses y autoridades cubanas. También afirma que el gobierno cubano utilizó estos mecanismos para ejercer influencia política e ideológica en movimientos sociales y organizaciones de izquierda en Estados Unidos.

En sus capítulos finales, el documento sostiene que Cuba se ha convertido en un punto de convergencia para los intereses de Rusia, China e Irán. Según el informe, estos países mantienen cooperación en áreas de inteligencia, tecnología, seguridad y vigilancia.

El texto señala que China y Rusia habrían ampliado sus capacidades de inteligencia en territorio cubano y que Irán ha profundizado sus vínculos políticos y económicos con La Habana.

El informe concluye que el régimen cubano no debe entenderse únicamente como un Estado tradicional, sino como el núcleo de una amplia red internacional de influencia política, inteligencia y activismo antiestadounidense. A la vez, su estrategia ha sido “atacar a Estados Unidos, no desde fuera, sino desde dentro: convertir a los estadounidenses en instrumentos de la destrucción de su propia nación”.



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