Adiós al bitcoin y al dólar – El Financiero



Entre enero del 2024 y enero del 2026, el dólar perdió alrededor del 9 por ciento de su valor respecto a una canasta de 6 monedas (The Economist, 5 de febrero, con datos de LSEG Workplace). Casi en paralelo, de octubre de 2025 al día de hoy, Bitcoin perdió casi el 44 por ciento de su valor. El 9 de febrero, cerró en 70,364 dólares por unidad. En octubre, andaba alrededor de 124 mil dólares. En esa corrección de mercado, se borraron alrededor de 2 billones de dólares en valor especulativo.

Ambos datos implican que la caída de un activo de riesgo como BTC es mayor, si se valúa en pesos o en la canasta de monedas DXY (euros, libras, coronas suecas, yenes, francos suizos y dólares canadienses). Mejor no inviertan en criptos. Es como poner salones de uñas. El bitcoin tiene la volatilidad de una pyme mexicana, quizá peor.

The Economist entrevistó el 5 de febrero a algún criptobro, quien nos dio su brillante apreciación: “Cuando la familia del presidente de Estados Unidos y su familia están hasta las rodillas en criptos, dejan de ser cool”. Este concepto hace ver inteligente a los instintos animales que motivaban inversionistas en la teoría de Keynes.

La plata también tuvo en días pasados una corrección importante en su precio. Mientras tanto, el peso mexicano y el dólar canadiense se han apreciado ligeramente respecto al dólar. De febrero de 2025 a hoy, el dólar canadiense se apreció alrededor de un 4 por ciento respecto al dólar. El peso mexicano se ha apreciado un 16.5 por ciento respecto al dólar de los Estados Unidos en el mismo período.

¿Entonces? ¿En qué invertir? Ni BTC, ni plata, ni dólar en billete. En términos de economía pura, el dinero y los activos financieros son un almacén de valor, no son activos de capital ni inversiones en el sentido estricto de la palabra. No son bienes que nos ayuden a producir otros bienes. Claro, se pueden convertir en viajes a Disney (consumo) o en máquinas excavadoras (inversión). Pero, los instrumentos financieros son la forma que toma el ahorro antes de volverse una inversión, no son una inversión.

Entonces, ¿qué activos financieros deben comprar personas y empresas hoy que hay tanta volatilidad? Los bonos del tesoro americano a 10 años están pagando 4.45 por ciento anual en dólares. Pero, si el dólar se está depreciando respecto al euro, el peso y otras divisas, en promedio un 9 por ciento en dos años, entonces los t-bills están pagando un rendimiento cero o negativo. Esto ha hecho que muchos inversionistas institucionales (almacenadores de valor, digo yo), estén tratando de diversificarse afuera de los Estados Unidos.

Este fenómeno es la realidad de una aseguradora o un fondo pensionario que no puede invertir en riesgo. Si vemos el S&P 500, que sigue a las principales acciones bursátiles de Estados Unidos, en el último año ha tenido un rendimiento en dólares de 14.4 por ciento.

Creo que es un error apostar en contra de Estados Unidos. Ese país tiene una capacidad para reinventarse a sí mismo y a su economía, que no tiene ninguna otra nación. Es un gran momento para comprar activos en la economía americana. El impulso de la bolsa, y de la economía americana que crece, es el reflejo de que las decisiones deficientes del gobierno de ese país en los últimos dos años no reflejan el futuro de ese país.

Últimamente, he leído nuevamente el bulo periódico de los círculos financieros, que si los tenedores de bonos de Estados Unidos deciden vender esos bonos en el mercado internacional, ponen en jaque a los Estados Unidos y su hegemonía. Ayer el Maestro Enrique Quintana escribió al respecto, diciendo que los chinos, han reducido de manera importante su tenencia de activos de deuda del gobierno de los Estados Unidos, y que no se ha materializado el colapso.

Si el rendimiento en DXY de esos bonos hoy es cero o negativo, y no implotó el mercado, es porque los treasuries siguen siendo el mejor instrumento de deuda libre de riesgo. Vaticinar el colapso de la civilización americana por una potencial venta masiva de su deuda es una estupidez. En ese caso, el precio de esos bonos bajaría, el rendimiento subiría, y el público inversionista, incluyendo el gobierno americano, podría recomprar esa deuda a un mejor precio.

Luego la gente que tiene posiciones fuertes en un activo (bitcoin, dólares, treasuries) anda lanzando borregos para espantar con el petate del muerto y tener ganancias de corto plazo. En el río revuelto hay ganancia de pescadores. Nada más hay que tener cuidado de no ahogarse.



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