
Desde finales de la pasada semana, la provincia de Matanzas reporta un incremento en la duración de las interrupciones eléctricas. Según informes de la prensa local, la profundización de la situación energética está vinculada a la disponibilidad de combustible en el país.
Residentes de municipios como Colón, Jagüey Grande y Cárdenas señalan que la falta de energía ha afectado otros servicios esenciales como el suministro de agua potable y la elaboración de alimentos.
En el municipio de Colón, los reportes indican interrupciones que superan las 30 horas consecutivas. Zenén Díaz, residente de la localidad, informó que el servicio eléctrico se restablece apenas por períodos de una o dos horas.
“Incluso aquí, en Colón, hay una parte que se meten 40 horas sin corriente… la ponen 2 horas, 1 hora, y vuelve, y continúa”, afirmó Díaz.
A la falta de electricidad se suma la carencia de agua potable por red hidráulica. Díaz explicó que los residentes deben recurrir a servicios privados de camiones cisterna (pipas), cuyo costo puede oscilar entre los 1,500 y 3,000 pesos, cifra que representa más de la mitad de un salario promedio.
“Llevo 5 meses sin agua, a pipa particular”, detalló.
En las afueras de Cárdenas, ciudadanos como Riverón reportaron apagones de más de 20 horas en días recientes.
El pasado sábado, la Empresa Eléctrica de Matanzas comunicó a través de sus redes sociales que la provincia entró en una fase crítica bajo la condición de “máximo apagable”, con una afectación de 82 megawatts (MW).
Para este lunes, la Unión Eléctrica de Cuba (UNE) pronosticaba un panorama nacional con una disponibilidad de 1,185 MW frente a una demanda máxima de 3,180 MW. Se prevé un déficit de 1,995 MW, lo que implica que el 65% de la demanda eléctrica nacional no podrá ser cubierta durante el horario pico.
Por su parte, en Jagüey Grande, una residente que se identificó como Arlina describió períodos de hasta 48 horas sin servicio eléctrico.
“A veces nos pasamos 32 horas sin corriente… Estuvimos dos días y dos noches completos sin corriente, cocinando prácticamente con carbón el tiempo entero”, relató Arlina.
La residente también vinculó la falta de fluido eléctrico con la escasez de agua, explicando que cuando se restablece la energía, el suministro no alcanza la presión suficiente antes de un nuevo corte.
Respecto al acceso a los alimentos básicos, Arlina declaró que hace más de una semana que ni siquiera disponen del pan diario a la venta en la red de bodegas estatales.
“Madres que tienen niños chiquitos para la escuela, no tienen qué darles. Perdidos sin solución ninguna. No te puedes dirigir a nadie, porque nadie tiene una respuesta que darte”, denunció, en referencia a las autoridades gubernamentales.
