
Un buque cisterna que transportaba diésel, inicialmente destinado a Cuba, actualizó su destino a Trinidad y Tobago poco después de que Estados Unidos aclarara que la isla sigue sin poder recibir combustible ruso.
El Sea Horse, que probablemente transporta 200 mil barriles de gasóleo ruso, se dirigía el viernes hacia su nuevo destino, según datos de seguimiento marítimo recopilados por Bloomberg y la firma Kpler Ltd. El mes pasado, el buque detuvo abruptamente su viaje en el Atlántico Norte, en medio de un bloqueo de facto de combustible impuesto por Estados Unidos a la isla.
El jueves, el Departamento del Tesoro agregó a Cuba a una lista de países restringidos para recibir combustible ruso. La licencia general actualizada se emitió una semana después de que Estados Unidos flexibilizara sanciones sobre el petróleo ruso para aliviar las presiones energéticas derivadas de la guerra contra Irán, iniciada hace casi tres semanas junto a su aliado Israel.
Otro buque cisterna, el Anatoly Kolodkin, seguía navegando por el Atlántico rumbo al puerto de Matanzas, en Cuba, según datos de seguimiento. Ese barco representará otra prueba para la capacidad de disuasión de Estados Unidos.
Consultado el viernes sobre si petróleo ruso se dirigía a Cuba, un funcionario del Kremlin evitó comentar sobre esos envíos. En cambio, el portavoz Dmitri Peskov dijo que Moscú mantiene contacto permanente con el liderazgo cubano y explora opciones para ayudar a La Habana en medio de sus dificultades, según Interfax.
El presidente de Cuba reconoció la semana pasada que la isla no ha recibido petróleo en tres meses. Donald Trump ha intensificado la presión económica sobre el país con la esperanza de poner fin a 67 años de régimen de partido único.
En enero, Estados Unidos cortó el suministro de crudo venezolano a La Habana tras capturar a Nicolás Maduro en Caracas. Luego, Trump amenazó con imponer aranceles a cualquier nación que ayudara energéticamente a Cuba, lo que llevó a México a suspender sus envíos.
Las condiciones en la isla ya eran difíciles tras años de sanciones de Estados Unidos, pero ahora que Trump restringe tanto el combustible como el financiamiento, la economía de Cuba está en caída libre y su sistema energético atraviesa una crisis total. El país sufrió un apagón nacional esta semana, al menos el sexto en aproximadamente un año.
Ayuda en camino para Cuba
El desvío del Sea Horse sugiere que incluso los aliados más cercanos de Cuba evitan poner a prueba la determinación de Trump.
Consultado el jueves sobre los dos buques, un alto funcionario cubano expresó optimismo y afirmó que la ayuda está en camino. “Espero que algo de petróleo llegue a Cuba”, dijo Ernesto Soberón Guzmán, enviado de La Habana ante las Naciones Unidas, en una entrevista con David Gura, de Bloomberg This Weekend.
Un nuevo cargamento aliviaría el impacto de la crisis humanitaria que enfrenta la isla como resultado del bloqueo de Estados Unidos, afirmó. Las plantas eléctricas de Cuba “están listas para producir electricidad y no pueden hacerlo porque no tenemos petróleo”.
Si el combustible llegara, aliviaría la presión sobre la red eléctrica, dijo Soberón Guzmán. También podría permitir a Cuba reducir una extensa lista de espera para cirugías, reabrir clases presenciales en escuelas y restablecer rutas de transporte público suspendidas, agregó.
