
Los congresistas cubano americanos Mario Díaz-Balart, María Elvira Salazar y Carlos A. Giménez encabezaron un acto conmemorativo por el 30.º aniversario del derribo de dos avionetas de la organización humanitaria Hermanos al Rescate en el que murieron cuatro civiles, incluidos ciudadanos estadounidenses.
Un caso criminal federal sigue siendo posible, ya que el asesinato no prescribe.
Al evento, en el que los legisladores reiteraron el llamado a que se procese judicialmente a Raúl Castro por su responsabilidad en el hecho, asistieron líderes del exilio cubano y familiares de las víctimas: Armando Alejandre Jr., Carlos A. Costa, Mario M. de la Peña y Pablo Morales.
La congresista María Elvira Salazar calificó el derribo como uno de los crímenes más graves atribuidos al régimen cubano y lo vinculó con décadas de abusos contra la población.
Asimismo, señaló que representa a una comunidad marcada por el exilio, la separación familiar y las muertes en el Estrecho de Florida, y recordó que las víctimas solo intentaban ayudar a cubanos que huían de la isla en busca de libertad.
Salazar también afirmó que el futuro de Cuba dependerá de las decisiones que adopten las autoridades del régimen frente a las demandas de libertad.
Por su parte, el congresista Carlos A. Giménez señaló que durante años hubo condenas públicas sin consecuencias judiciales y subrayó que la diferencia actual radica en la posibilidad de acciones concretas.
Giménez afirmó que existen registros que apuntan a la responsabilidad directa de Castro en la orden de derribar las aeronaves civiles, que participaban en labores de búsqueda y rescate de balseros, e instó al presidente Trump y al Departamento de Justicia a avanzar en el caso.
El congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart sostuvo por su parte que la política estadounidense hacia Cuba y sus aliados ha cambiado significativamente. Según afirmó, el objetivo actual es negar alivio a regímenes autoritarios y aumentar la presión internacional.
“La diferencia es que cuando la administración del presidente Joe Biden tenía conversaciones, era para ayudar al régimen de La Habana, al régimen en Nicaragua y al régimen en Venezuela. Lo que ha cambiado es todo. Hoy hay una política explícita: no habrá oxígeno ni alivio para ese régimen ni un futuro para los tiranos. Tienen pocas opciones: o cambian su rumbo o enfrentarán consecuencias más severas”, afirmó.
A su juicio, el propósito real de los actuales contactos diplomáticos y presiones políticas es acelerar el fin del sistema autoritario en Cuba y favorecer una transición hacia la democracia.
La conmemoración se produce días después de que Díaz-Balart, Salazar, Giménez y la congresista Nicole Malliotakis enviaran una carta al presidente Donald J. Trump solicitando que su administración considere presentar cargos contra Castro por su implicación en el derribo.
El incidente ocurrió el 24 de febrero de 1996, cuando aviones militares cubanos derribaron las avionetas de Hermanos al Rescate en espacio aéreo internacional, según investigaciones estadounidenses. Desde entonces, organizaciones del exilio y defensores de derechos humanos han denunciado el hecho como un crimen que permanece impune.
Los organizadores señalaron que el acto busca mantener viva la memoria de las víctimas y reforzar los esfuerzos para exigir justicia tres décadas después del suceso.
