
El Banco de México valorará realizar ajustes adicionales a la tasa de referencia en la medida en que las condiciones macroeconómicas lo permitan, anticipó la gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja.
En entrevista explicó que, en dicho análisis, vigilarán que no se materialicen efectos de segundo orden en los precios por las alzas de impuestos y aranceles. Destacó que la holgura que se prevé en la economía, derivada de la debilidad económica, la apreciación del tipo de cambio y la restricción monetaria implementada por el instituto central, son conducentes a un entorno de menores presiones inflacionarias.
“Las condiciones de holgura en la economía nacional, que se prevé continúen ampliándose, contribuyen a moderar el traspaso a precios al consumidor, en un entorno de menor demanda por productos y servicios”, auguró.
También dijo que la apreciación del tipo de cambio contribuye a mitigar presiones externas sobre los precios, además de que la postura claramente restrictiva que mantuvo Banxico en los últimos años continúa incidiendo sobre el proceso de formación de precios.
“Esperamos que la inflación general converja a la meta de 3 por ciento en el segundo trimestre del próximo año, mientras que la inflación subyacente alcanzaría 3 por ciento en el mismo trimestre”, expuso.
Con esta revisión, añadió, el balance de riesgos para la inflación es más equilibrado pero mantiene un sesgo al alza, y el ajuste en las previsiones fue uno de los principales elementos considerados para pausar en esta ocasión el ciclo de recortes en la tasa de interés.
Rodríguez Ceja dijo que, en congruencia con el panorama inflacionario que se observa, el instituto emisor consideró apropiado hacer una pausa en el ciclo de recortes y mantener la tasa de referencia en el nivel actual de 7 por ciento.
Recordó que a inicios de año entraron en vigor incrementos al IEPS, principalmente a bebidas saborizadas y cigarros, además de aumentos en los aranceles de importación a ciertos productos que provienen de países con los que México no tiene un tratado comercial.
La economista consideró que una parte importante de los ajustes al IEPS ya se observó en la primera quincena de enero y añadió que, hasta el momento, no hay señales de presiones en los precios derivadas de los aranceles.
En este contexto, la inflación general aumentó entre diciembre y la primera quincena de enero de 3.69 a 3.77 por ciento, mientras que la inflación subyacente pasó de 4.33 a 4.47 por ciento en el mismo periodo.
Asimismo, destacó que las proyecciones de inflación presentadas en el comunicado del jueves pasado reflejan efectos de las tarifas arancelarias ello a pesar de que no se han observado en las primeras lecturas del año, y que se está incorporando una disminución más gradual de lo anticipado en la inflación de los servicios, de tal manera que se cuenta con un pronóstico más robusto.
Dijo que la canasta afectada por los ajustes al IEPS representa, en promedio, solamente el 2.2 por ciento del gasto de los hogares mexicanos. En cuanto al arancel promedio, este aumentó de 2.2 a 3.4 por ciento, por lo que su incremento es de solo 1.2 puntos porcentuales, ya que las nuevas tarifas afectan a una proporción relativamente baja de las importaciones totales, cercana a 6 por ciento.
Estas cifras refuerzan la previsión de Banxico de que las nuevas disposiciones afectarán únicamente a un número reducido de precios durante un lapso corto de tiempo y que, posteriormente, se estabilizarán sin haber impactado a otros precios.
“Sin embargo, vamos a seguir vigilantes para corroborar que en efecto, no se esté dando una contaminación de precios en la economía y ello implicaría que precios que no están directamente afectados por las medidas que entraron en vigor recientemente, mostraran presiones al alza, lo que a su vez podría afectar las expectativas de inflación”, aclaró.
Cuestionada sobre la divergencia entre las proyecciones de inflación de los especialistas del sector privado y las de la guía de Banxico, Victoria Rodríguez Ceja señaló que la mediana de las expectativas de los analistas que respondieron la encuesta del banco central anticipa una trayectoria de inflación con un cierre en 2027 por debajo del previsto para 2026.
Subrayó que lo anterior es congruente con la evaluación de que los choques inflacionarios recientes son de carácter transitorio y enfatizó que es importante que a partir de las acciones y los comunicados de Banxico, los participantes del mercado y el público en general fortalezcan su convicción, sustentada en la credibilidad y confianza que hemos construido como autoridad monetaria de que no únicamente es deseable sino también factible lograr una reducción en las expectativas inflacionarias.
Naturalmente, ese proceso tendrá que darse de manera gradual, pero permitiría ampliar el carácter prospectivo en el proceso de formación de expectativas.
Acerca de la relevancia de la decisión unánime que tomó la Junta de Gobierno el jueves pasado para dejar la tasa sin cambio, Victoria Rodríguez comentó que “todas y cada una de las decisiones que se toman al interior de la Junta de Gobierno reflejan el compromiso de sus integrantes con el cumplimiento del mandato prioritario de estabilidad de precios”.
