
El joven Ankeilys Guerra Fis fue trasladado a una prisión en Güines, provincia de Mayabeque, sin que sus familiares fueran notificados previamente, denunció su padre a Martí Noticias.
Guerra Fis permanecía bajo arresto desde hacía casi un mes en “Villa Marista”, el cuartel general de la Seguridad del Estado en la capital cubana. Sus familiares intentaron presentar un recurso de habeas corpus, que no fue admitido por el Tribunal Provincial de La Habana.
El joven de 23 años está bajo investigación del Ministerio del Interior por el supuesto delito de “propaganda contra el orden constitucional”. Luego que fuera detenido el 14 de enero de 2026 en su vivienda en La Habana, tras expresar en un video en sus redes sociales “Una dictadura cayó, ahora falta Cuba”.
Según explicó Eduardo Guerra, la familia conoció el traslado de su hijo cuando acudió a visitarlo el 12 de febrero a Villa Marista, y se sorprendió de que ya no se encontraba allí.
De acuerdo con su testimonio, el 5 de febrero el joven estaba detenido en Villa Marista. Ese día, el instructor del caso indicó a la abuela que buscara un abogado porque sería conducido directamente a tribunales, algo que —asegura la familia— no ocurrió.
“Lo primero que hacen es mentir”, afirmó el padre. Relató que reunieron certificados médicos y otros documentos luego de que el propio instructor sugiriera presentarlos porque supuestamente estaba “haciendo algo para que lo soltaran”. Sin embargo, al regresar para visitarlo, descubrieron que había sido enviado a una prisión en Güines.
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El padre sostiene que su hijo “es un muchacho tranquilo, que nunca ha tenido problemas con nadie” y expresó temor de que su caso sea utilizado como advertencia. “Quieren ponerlo como ejemplo para meterle miedo a todo Cuba”, declaró.
También manifestó desconfianza en el proceso judicial: “Ya eso está decidido. Lo del tribunal es una falacia”.
Familiares y allegados alertan que el joven padece varias condiciones de salud y, según denuncian, no estaría recibiendo la medicación necesaria, lo que podría afectar su integridad física y psicológica.
Asimismo, expresan preocupación por las condiciones del sistema penitenciario cubano, señaladas por organizaciones de derechos humanos por sus precariedades y denuncias de abusos.
