
El Departamento de Estado de Estados Unidos autorizó la salida del personal gubernamental no esencial y sus familiares de su misión en Israel en el complejo escenario de las crecientes tensiones con Irán y un amplio despliegue militar en la zona.
La llegada del USS Gerald R. Ford —el portaaviones más avanzado del mundo— frente a la costa norte israelí consolida una presencia militar sin precedentes, que lanza una advertencia contundente a Teherán en un contexto de máxima tensión regional.
El coloso nuclear no llega solo. El Gerald Ford arriba escoltado por una potente flotilla de destructores y cruceros equipados con el sistema de defensa Aegis, capaces de interceptar ataques masivos de misiles balísticos. Este despliegue naval se complementa con un puente aéreo masivo: previo a su llegada, al menos 20 aviones de reabastecimiento estadounidenses aterrizaron en Tel Aviv para garantizar la capacidad operativa en misiones de largo alcance.
Con esta incorporación, Estados Unidos consolida una fuerza naval dual en la región al coordinar operaciones junto al USS Abraham Lincoln. Una concentración de poder de fuego de esta magnitud no se registraba en la zona desde las fases iniciales de la Operación Libertad Iraquí en 2003.
La llegada del portaaviones a Haifa se produce en un momento crítico, mientras Washington y Teherán agotan las vías diplomáticas para frenar el programa nuclear iraní tras meses de escaramuzas en el Golfo.
Según informes de la prensa israelí, la misión del portaaviones Ford es evitar que Irán o aliados como Hezbolá inicien un conflicto a gran escala, así como también servir como plataforma de lanzamiento para ataques quirúrgicos contra instalaciones estratégicas en suelo iraní, en caso del inicio de una guerra.
La respuesta de Irán no se ha hecho esperar. Teherán calificó el despliegue de “provocativo” y advirtió que la presencia de fuerzas extranjeras no traerá paz a la región, asegurando una respuesta “decisiva y proporcionada” ante cualquier agresión.
Según la cadena Al Jazeera, el general de brigada iraní, Mohammad Jafar Asadi, restó importancia al movimiento calificándolo de “fase de propaganda” y “acto teatral”. Sin embargo, lanzó una advertencia severa: sus fuerzas tienen la capacidad de “hundirlos a todos” ante cualquier error de cálculo estadounidense.
La comunidad internacional observa con creciente nerviosismo. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, se declaró “extremadamente alarmado” por el riesgo de una conflagración regional y urgió a que prevalezca la “voz de la razón”.
Ante la volatilidad del escenario, países como Canadá ya han emitido órdenes de evacuación inmediata para sus ciudadanos en Irán.
La tercera ronda de negociaciones entre Washington y Teherán terminó ayer en Ginebra, sin la firma de un nuevo acuerdo nuclear. Volverán a reunirse este lunes en Viena con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
