Durante décadas, la exportación de servicios de salud fue uno de los salvavidas económicos más importantes del régimen cubano, junto a las remesas, el turismo o renglones exportables como el tabaco, el níquel y el cobalto.
Cerrar esta fuente de ingresos a La Habana y eliminar el esquema de explotación que implica ha sido uno de los objetivos más definidos de la diplomacia estadounidense de la Administración Trump, que ha resutado en la cancelación del programa en varios países.
En 2025, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de EEUU aseguró que unos 26 mil “profesionales de la salud” formaban parte de las llamadas brigadas médicas cubanas en 55 países.
Estas “misiones” reportan a La Habana unos 4 mil 900 millones de dólares al año, mientras las ventas de tabaco rondan los 800 millones y las de níquel y cobalto alcanzan los 400 millones de dólares anuales, como promedio.
Con la llegada del presidente Donald Trump a la Casa Blanca, por segunda vez, se activó una diplomacia dirigida a denunciar las condiciones de trabajo y vida de los miles de profesionales de la salud cubanos destinados a varias regiones de África, América Latina y Europa. También se activó un sistema de sanciones para funcionarios de terceros países implicados en el esquema de explotación.
Hasta el cierre de esta nota, varios países de la región habían anunciado la cancelación de sus convenios de “colaboración médica” con la dictadura de La Habana, algunos de ellos tenían más de 20 años de vigencia.
UN ESQUEMA DE ESCLAVITUD MODERNA
Desde 1963, con el envío a Argelia de la primera brigada médica, más de 600 mil cubanos han prestado servicios en 160 países, siempre de manera lucrativa bajo la sobrilla del “internacionalismo”.
De acuerdo con la investigadora María Werlau, directora ejecutiva de Archivo Cuba, entre los 2008 y 2012 se alcanzó el pico de profesionales sanitarios cubanos en el exterior, con poco más de 36 mil radicados en 80 países.
Sin embargo, Werlau advierte que la cifra exacta se desconoce pues en ocasiones el régimen de La Habana hace contrataciones directas con clínicas privadas y no lo contabiliza en los escasos informes oficiales.
Las denuncias más fuertes de explotación surgieron de los miles de médicos cubanos contratados en el programa Más Médicos, implementado por la presidenta de Brasil Dilma Rousseff en 2013.
Un año después, el Informe Anual del Departamento de Estado publicado por la Administración del presidente Barack Obama ya incluía una denuncia sobre los profesionales cubanos enviados a misiones en el extranjero como víctimas de trabajo forzado. El reporte hizo especial énfasis en los profesionales cubanos de la salud.
El acuerdo de Más Médicos, mediado por la Organización Panamericana de la Salud, arrancó con 7.400 médicos cubanos. En ese momento, la exportación de estos servicios a Brasil, dejaba ganancias a La Habana estimadas en 275 millones de dólares anuales.
En 2019 se habrían registrado las primeras denuncias en organismos internacionales sobre las condiciones del personal que brindaba sus servicios como parte de las brigadas médicas en el exterior.
Una organización radicada en España, Prisoners Defenders, documentó testimonios de profesionales cubanos y presentó informes que demostraron que las misiones cubanas eran más que una muestra de solidaridad.
Le llamaron “esclavitud moderna” al esquema estructurado por el régimen para las brigadas, desde la contratación en Cuba y sus salarios, hasta las propias condiciones de vida donde residían, la vigilancia y la ocupación de sus documentos de viaje para impedirles que escaparan.
En la práctica, los profesionales de la salud eran separados de sus familias, a quienes no le permitían viajar con los “cooperantes”, y firmaban contratos por dos años, renovables, con vacaciones anuales de un mes.
En el país de destino, los pasaportes les eran retirados y debían informar a sus superiores sus movimientos. De sus salarios sólo devengaban el 25 por ciento, una parte depositada en Cuba en una cuenta embargada hasta su regreso.
De no regresar a Cuba, eran declarados “desertores” por el régimen y perdían todo el dinero de sus salarios acumulado en el banco. También se les prohibía la entrada a la Isla durante ocho años. Era el castigo al “esclavo” revelado.
“Hemos esperado siete años a que estas condenas tuvieran efectos”
Consultado por Martí Noticias, Javier Larrondo, presidente de Prisoners Defenders, recordó cómo en 2019 la organización logró, por primera vez, que un organismo multilateral condenara por las misiones cubanas en el exterior.
“Las Relatorías Especiales en la ONU acusaron formal y públicamente de ‘esclavitud’ a las brigadas médicas cubanas. Posteriormente conseguimos dos condenas adicionales de las Naciones Unidas”, aseguró.
A estas declaraciones condenatorias se sumaron en los años posteriores cuatro pronunciamientos del Parlamento Europeo y muchos otros organismos de Derechos Humanos, incluyendo el Congreso de Diputados de España en 2024.
“En Prisoners Defenders hemos esperado siete años a que estas condenas sucesivas, ignoradas por todos los Gobiernos del mundo excepto el de los Estados Unidos, tuvieran efectos”, dijo Larrondo a Martí Noticias.
“Ahora, gracias al liderazgo del secretario de Estado Marco Rubio, se está desarticulando este esquema global de esclavitud”, agregó al referirse a varias medidas anunciadas por el Departamento de Estado en ese sentido.
El efecto dominó de las sanciones
En varias publicaciones en la red social X, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental comenzó a documentar a inicios de 2025 por qué las misiones médicas de Cuba deben ser consideradas trabajo esclavo.
En febrero de 2025, el Departamento de Estado anunció la expansión de la política de restricciones de visas para incluir a funcionarios cubanos y extranjeros vinculados a las misiones médicas.
En su primera gira por el Caribe como jefe de la diplomacia estadounidense en marzo, en Jamaica el secretario Rubio calificó a las misiones médicas cubanas en el extranjero como “trabajo forzado” y una “forma de trata de personas”.
En junio, las restricciones de visas fueron directamente a funcionarios gubernamentales de varios países centroamericanos, acusados de estar involucrados en la contratación de profesionales médicos cubanos.
En agosto de 2025, el secretario de Estado Marco Rubio anunció sanciones y revocaciones de visas a funcionarios de Brasil, algunos países africanos y Granada, por vínculos con autoridades del régimen y sus misiones médicas.
Las medidas han causado un efecto dominó en la región. Desde los primeros meses de 2025 hasta este 2026 varios países del hemisferio han anunciado la terminación de los convenios de salud con la dictadura de La Habana.
De Paraguay a Guyana
En abril de 2025, Paraguay suspendió el memorando de cooperación sanitaria que había firmado con Cuba en diciembre de 2024, poniendo fin en la práctica al nuevo esquema de colaboración médica bilateral. El acuerdo contemplaba programas de medicina familiar, atención al adulto mayor, capacitación del personal sanitario y cooperación científica, y tenía una vigencia prevista de tres años.
En junio, Las Bahamas anunció la cancelación de todos los contratos vigentes con el régimen cubano. La decisión fue comunicada por el ministro de Salud, Michael Darville, ante el Parlamento. La medida implicó la transición a un sistema de contratación directa a los médicos cubanos. Los interesados podían firmar contratos con el Ministerio de Salud del país o regresar a Cuba al concluir sus contratos.
Entretanto, en diciembre de 2025, Antigua y Barbuda anunció la salida del país del personal médico cubano, lo que supone la terminación del convenio de salud establecido hace 25 años con el régimen de La Habana. En marzo del mismo año, el Gobierno había asegurado que realizaría una revisión del modelo de contratación, incluyendo la posibilidad de pasar a esquemas de contratos individuales y ajustes en las condiciones laborales.
En febrero de este 2026, trascendió que el Gobierno de Guatemala no renovará los contratos de los 412 profesionales de la salud cubanos, entre ellos 333 médicos, que prestan servicios en el país. Tras 28 años de convenio en materia sanitaria, las autoridades guatemaltecas apuestan ahora por fortalecer el sistema nacional de salud y garantizar la “continuidad de los servicios” usando a “recurso humano nacional”.
A finales de ese mes, se conoció que el nuevo Gobierno de Honduras no renovaría el contrato de dos años con Cuba, que vencía en febrero, por lo cual 172 miembros de la brigada cubana abandonaron el país. Según las autoridades, una brigada médica solo puede laborar por tres meses en el país, su trabajo debe ser gratuito y los doctores deben estar acreditados ante el Colegio Médico de Honduras, lo cual no sucedió con los cubanos.
Los casos más recientes en la terminación de históricos acuerdos de salud con la dictadura cubana son Jamaica y Guyana, cuyos Gobiernos decidieron pagar directamente a los profesionales de la salud y Cuba no estuvo de acuerdo.
En Jamaica, a inicios de marzo el régimen cubano dispuso la salida de los integrantes de la misión médica, luego de que ese país suspendiera el convenio con Cuba y anunciara su disposición a contratar de manera individual. El Ministerio de Exteriores de ese país indicó que “no pudieron ponerse de acuerdo sobre los términos y condiciones de un nuevo acuerdo de cooperación técnica”, después de que el convenio anterior terminara en febrero de 2023.
Entretanto, funcionarios cubanos se preparan para sacar de Guyana a todo el personal de salud, luego de que el Gobierno local dispusiera que los pagos serían de manera directa a los médicos y enfermeras de la misión cubana. El ministro de Salud guyanés, Frank Anthony, dijo que las autoridades cubanas optaron por poner fin al programa de 50 años, que se mantenía actualmente con más de 200 profesionales.
Tras cada anuncio de cancelación, la Cancillería de la dictadura cubana se ha pronunciado, acusando a los países en cuestión de ceder ante las presiones de EEUU, obviando las pésimas condiciones del personal médico de la Isla.
