
El año 2026 marca el inicio del XV Plan Quinquenal de China, así como un año crucial para la profundización del “Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030” de México. Como dos importantes países en desarrollo en los hemisferios oriental y occidental y miembros clave del “Sur Global”, China y México han esbozado sus respectivos planes de desarrollo para los próximos cinco años en ventanas de tiempo casi coincidentes. Una lectura detallada de ambos planes revela, sin dificultad, que compartimos un enorme potencial de cooperación científico-tecnológica.
China se encuentra actualmente en una fase crítica para promover integralmente la modernización china con un desarrollo de alta calidad. El esbozo del XV Plan Quinquenal propone claramente liderar el desarrollo de nuevas fuerzas productivas de calidad mediante la innovación científico-tecnológica y promover de manera integrada el avance de la ciencia y la tecnología, la educación y el talento. Planeamos desplegar escalonadamente las industrias emergentes, esforzándonos no solo por consolidar industrias pilares como los circuitos integrados, la biomedicina y la industria aeroespacial, sino también por realizar un despliegue prospectivo en industrias del futuro como la tecnología cuántica y la interfaz cerebro-computadora. Al mismo tiempo, China está profundizando la iniciativa de “Inteligencia Artificial+” y acelerando la construcción de una red integrada de potencia de cómputo a nivel nacional, con el objetivo de que el valor agregado de las industrias digitales centrales represente alrededor del 12.5% del PIB para 2030.
El “Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030” de México propone explícitamente la construcción de una “Potencia científico-tecnológica Soberana”. México aspira a ascender en la cadena de valor en sectores estratégicos como semiconductores, inteligencia artificial y la industria aeroespacial, transitando del ensamblaje y la manufactura hacia el diseño y la investigación y desarrollo. El objetivo es duplicar el suministro local de semiconductores y atraer inversiones por 10,000 millones de dólares para 2030.
La alta compatibilidad entre ambos planes abre un amplio espacio para profundizar la cooperación científico-tecnológica bilateral en áreas como semiconductores, inteligencia artificial, infraestructura digital, industria aeroespacial, energías limpias, gestión de recursos hídricos, seguridad alimentaria, entre otros. En el futuro, ambas partes pueden fortalecer los intercambios de personal, los proyectos de investigación conjunta o la transferencia tecnológica en estos campos, poniendo en práctica, a través de acciones concretas, la concepción de desarrollar la ciencia y la tecnología para el bienestar del pueblo. Damos la bienvenida a México para que se sume al Programa de Asociación Científico-Tecnológica China-CELAC y al Programa de Intercambio de Jóvenes Científicos. Invitamos sinceramente a científicos mexicanos a postularse al Programa de Jóvenes Talentos Científicos para realizar actividades de investigación en China, promoviendo que universidades, instituciones de investigación y empresas tecnológicas de ambos países lleven a cabo proyectos de investigación conjunta y establezcan plataformas de colaboración como laboratorios conjuntos, formando así una nueva generación de impulsores de la cooperación científico-tecnológica sino-mexicana.
Los chinos tenemos un refrán: “Cuando los hermanos unen sus voluntades, su fuerza rompe cualquier metal”. Como Embajador de China en México, estoy profundamente convencido de que el alineamiento estratégico entre el XV Plan Quinquenal y el Plan Nacional de Desarrollo de México no solo traerá beneficios tangibles a los pueblos de ambas naciones, sino que también proporcionará una valiosa referencia para que los países del “Sur Global” exploren caminos de modernización basados en la innovación compartida y el beneficio mutuo. Deseamos trabajar con la parte mexicana para transformar los puntos de convergencia de los planes en proyectos de investigación conjunta en los laboratorios, innovación colaborativa en las líneas de producción y conexiones digitales en las zonas rurales, abriendo así un nuevo espacio para la cooperación científico-tecnológica entre México y China.
