Los gobiernos de Colombia, estado fronterizo con Venezuela, y de Cuba, aliado político de Caracas en la región, fueron los primeros en pronunciarse tras conocerse los ataques y antes de que Trump dijera que Maduro ha sido detenido.
“El Gobierno de la República de Colombia observa con profunda preocupación los reportes sobre explosiones y actividad aérea inusual registrados en las últimas horas en la República Bolivariana de Venezuela, así como la consecuente escalada de tensión en la región”, dijo en X el presidente colombiano Gustavo Petro.
“El país adopta una posición orientada a la preservación de la paz regional, y hace un llamado urgente a la desescalada, exhortando a todas las partes involucradas a abstenerse de acciones que profundicen la confrontación y a privilegiar el diálogo y los canales diplomáticos”, continuó el mandatario colombiano.
Por su parte, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel denunció los hechos y demandó “urgente” una reacción de la comunidad internacional contra lo que considera un “criminal ataque” de EE.UU. a Venezuela.
“Nuestra #ZonaDePaz está siendo brutalmente asaltada. Terrorismo de Estado contra el bravo pueblo venezolano y contra Nuestra América”, añadió Díaz-Canel.
