
Se veía venir.
La inflación general en México repuntó el mes pasado, influida una vez más por el aumento en los precios de los productos agropecuarios, sobre todo de frutas y verduras.
En marzo, el Índice Nacional de Precios al Consumidor reportó un avance de 0.9 por ciento mensual, con redondeo de cifras. Aunque quedó ligeramente por debajo de las expectativas de los analistas consultados por Bloomberg, fue la cifra más alta para ese mes desde 2022.
La inflación general en el tercer mes de 2026 fue de 4.6 por ciento anual, con lo que se observó una aceleración desde 4.0 por ciento en febrero, según información del INEGI publicada el jueves. Con este impulso, la inflación general anual escaló a su mayor nivel desde octubre de 2024.
El índice del componente no subyacente, que incluye los productos con precios más volátiles y las tarifas autorizadas por el gobierno, se incrementó 2.5 por ciento mensual en marzo; pero a tasa anual, repuntó a 5.1 por ciento desde 2.4 por ciento en febrero.
En el interior del componente no subyacente, los precios de los productos agropecuarios se elevaron 4.5 por ciento en marzo y avanzaron a una tasa anual de 8.8 por ciento, donde el subíndice de frutas y verduras repuntó 10.8 por ciento en el mes, sin precedentes para un marzo, mientras que su inflación anual se disparó a 21.8 por ciento desde una de 9.9 por ciento en febrero.
Por su parte, los precios de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno aumentaron 0.9 por ciento mensual, en tanto que su tasa anual fue de 2.2 por ciento, la más alta desde noviembre de 2025.
La inflación subyacente, que excluye bienes y servicios con precios más volátiles y que es un mejor referente de la trayectoria inflacionaria, registró en marzo un incremento de 0.4 por ciento mensual y de 4.5 por ciento anual, cediendo marginalmente desde su nivel previo.
Sin embargo, hilvanó 11 meses por arriba de 4 por ciento anual y, por tanto, sobre el rango objetivo del Banco de México (Banxico), a pesar de la debilidad en la actividad económica del país.
En el interior del componente subyacente, la inflación de mercancías parece ir cediendo poco a poco, pero la de servicios sigue mostrando renuencia a bajar.
Los precios de las mercancías aumentaron en marzo 0.3 por ciento mensual y crecieron 4.4 por ciento anual, desacelerando desde 4.6 por ciento en febrero.
En cambio, los precios de los servicios subieron en marzo 0.5 por ciento y 4.5 por ciento contra igual mes de 2025, acelerando marginalmente, suficiente para posicionarse en su máximo desde junio del año anterior.
El jueves, después de conocer los datos de inflación, Banxico publicó la minuta sobre la decisión de política monetaria anunciada el 26 de marzo, en la que se determinó, por mayoría de 3 votos a 2, reducir la tasa de referencia en un cuarto de punto para ubicarla en 6.75 por ciento.
Con un mensaje similar al del comunicado publicado sobre la decisión de política monetaria, la minuta refuerza la idea de que esa mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno considera que queda margen para realizar un recorte adicional a la tasa, aun cuando los riesgos inflacionarios aumentaron.
La discrepancia está en el momento de cerrar el ciclo de recortes, si en la decisión de principios de mayo o en la de finales de junio.
En la minuta se presentan las opiniones sobre los votos disidentes de los subgobernadores Galia Borja y Jonathan Heath, quienes votaron por mantener la tasa en el nivel de 7 por ciento.
En opinión de Borja, “aún se cuenta con información limitada para evaluar con precisión las implicaciones del choque proveniente del conflicto en Medio Oriente, así como su magnitud y duración”.
Además, “desde noviembre, la tasa de interés real ex ante se ubica dentro del rango estimado como neutral y está muy cerca de su estimación central, expuso”.
Heath señaló que “el balance de riesgos para la inflación se ha vuelto mucho más sesgado al alza” ante una elevada incertidumbre derivada del nuevo conflicto bélico y un choque no anticipado en los precios agrícolas, que debería disiparse en unos meses.
“Al enfrentar mayores riesgos, no perdemos nada en pausar y esperar para que estos choques verdaderamente se disipen. En contraste, perdemos mucho al reducir la tasa objetivo cuando la inflación subyacente persiste y la no subyacente aumenta. Con ello se da la impresión equivocada de un menor apego al mandato prioritario”, advirtió.
Justamente, lo que Banxico está poniendo en tela de juicio es su credibilidad frente al compromiso con el mandato constitucional de mantener la estabilidad de precios.
