
Los Chapitos, facción del Cártel de Sinaloa que encabeza Iván Archivaldo Guzmán, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, no solo tienen el control territorial para el tráfico de drogas a Estados Unidos desde Sinaloa, sino también desde Sonora, gobernado por Alfonso Durazo, y Baja California, cuya mandataria es Marina del Pilar Ávila.
Así se advierte en la acusación que el gobierno de Estados Unidos presentó en la Corte del Distrito Sur de Nueva York contra 10 personas, incluido el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, cuya detención provisional con fines de extradición solicitó en forma urgente.
Destaca que, para el Cártel de Sinaloa, Sonora y Baja California se han convertido en los principales puntos de entrada de narcóticos, como fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina, con destino a los Estados Unidos.
Dicha organización criminal, añade, tiene su base de operaciones en Sinaloa, lo que le proporciona una ventaja estratégica para el abastecimiento de narcóticos, ya que se puede acceder fácilmente por vía terrestre, aérea y marítima desde Centroamérica y Sudamérica.
Ello, advierte la acusación, permite a los productores y distribuidores de cocaína enviar su producto a Sinaloa y a las zonas circundantes bajo el control del cártel.
EU
