
Cuba tendrá apagones que dejarán sin servicio al 51 por ciento del país durante el horario de la tarde-noche, cuando aumenta el consumo, informó este sábado la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE).
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó el jueves que desde diciembre el país no recibe petróleo del exterior debido a las presiones de Estados Unidos. Washington también cortó el suministro de petróleo venezolano a la isla, tras la captura del presidente Nicolás Maduro hace un mes.
Ante el desabasto de combustible, el Gobierno cubano adelantó el viernes que racionará la venta de gasolina, priorizará el teletrabajo e implementará clases semipresenciales en las universidades como parte de su plan de emergencia.
Desde el verano de 2024, la situación energética en Cuba resulta crítica, con apagones diarios y prolongados.
El mal estado de las centrales termoeléctricas, con décadas de explotación acumulada, y la falta de divisas del Estado cubano para comprar combustible forman parte de las causas, según el propio Gobierno.
La UNE, adscrita al Ministerio de Energía y Minas, prevé para el horario de mayor demanda de esta jornada, durante la tarde-noche, una capacidad de generación de mil 488 megavatios (MW) y una demanda máxima de 3 mil MW.
El déficit, es decir, la diferencia entre oferta y demanda, será de mil 512 MW, mientras que la afectación estimada —la carga que se desconectará para evitar apagones desordenados— alcanzará los mil 542 MW.
Termoeléctricas fuera de servicio por averías o mantenimiento en Cuba
Actualmente, seis de las 16 unidades de producción termoeléctrica operativas permanecen fuera de servicio por averías o mantenimiento, entre ellas dos de las tres de mayor capacidad. Esta fuente de energía representa en promedio cerca del 40 por ciento del mix energético en Cuba.
El informe de la UNE dejó de especificar desde mediados de enero la cantidad de centrales de generación distribuida, es decir, motores, fuera de operación por falta de combustible y lubricantes.
No obstante, a partir del resto de las cifras oficiales, todo indica que el número de motores detenidos alcanza niveles máximos en los últimos días, por encima de los mil MW.
Especialistas independientes señalan que la crisis energética en Cuba responde a una infrafinanciación crónica del sector eléctrico, bajo control estatal desde el triunfo de la Revolución en 1959.
Por su parte, el Gobierno cubano atribuye la situación al impacto de las sanciones estadounidenses sobre esta industria y acusa a Washington de ejercer una “asfixia energética”.
Los apagones lastran una economía que se contrajo más del 15 por ciento desde 2020, según cifras oficiales, y detonaron las principales protestas sociales de los últimos años.
