
Chris Wright, Secretario de Energía de Estados Unidos, llegó este miércoles a Caracas, convirtiéndose en el funcionario de más alto rango del gobierno estadounidense que visita Venezuela en la nueva era de relaciones bilaterales, tras la captura del dictador Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero.
Semanas antes, el país petrolero recibió al director de la CIA, John Ratcliffe, quien se reunió con Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela. La Agencia Central de Inteligencia, bajo el mando de Ratcliffe jugó un papel decisivo en la Operación Absolute Resolve.
La Embajada de los Estados Unidos en Venezuela dijo que el titular de Energía de EEUU es “clave para avanzar la visión del presidente Trump de una Venezuela próspera”.
“El sector privado estadounidense será fundamental para impulsar el sector petrolero, modernizar la red eléctrica y desbloquear el enorme potencial de Venezuela”, agregó la sede diplomática.
Wright fue recibido en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía por la encargada de negocios de EE.UU., Laura Dogu.
Su agenda incluye reuniones con la presidenta interina y ministra de Hidrocarburos y otros funcionarios del gobierno venezolano. Además de encuentros con ejecutivos de compañías petroleras como Chevron y Repsol.
La presidenta encargada lo recibió este miércoles en el Palacio de Miraflores, según dijo su oficina de prensa, buscan la cooperación energética que beneficie a ambas naciones, “bajo la premisa de la soberanía energética y el respeto a las relaciones históricas bilaterales”. En la reunión también estuvo el presidente de PDVSA, Héctor Obregón Pérez.
La cadena Telesur enmarcó la visita “en el contexto de la ofensiva que acomete Venezuela para incrementar la producción de crudo, crear nuevas alianzas energéticas y diversificar sus exportaciones de hidrocarburos”.
La Asamblea Nacional de Venezuela, presidida por Jorge Rodríguez, el hermano de la presidenta interina, aprobó una reforma a la Ley de Hidrocarburos que abre puertas a la inversión extranjera.
Por su parte, la administración Trump ha tomado acciones clave para controlar y salvaguardar los ingresos petroleros, enmarcadas en objetivos de seguridad nacional y política exterior.
El 9 de enero, el presidente Trump declaró una emergencia nacional para proteger los ingresos de la venta de petróleo y recursos naturales venezolanos (incluyendo diluyentes) en cuentas designadas del Departamento del Tesoro de EE.UU., impidiendo su incautación judicial y asegurando que se preserven para avanzar en la estabilidad económica y política de Venezuela, contrarrestar inmigración ilegal, narcotráfico e influencias malignas extranjeras.
El 6 de enero de 2026, el Departamento de Energía anunció un acuerdo que permite al gobierno de EE.UU. comercializar crudo venezolano en el mercado global en beneficio mutuo, iniciando ventas inmediatas de 30-50 millones de barriles (continuando indefinidamente), con fondos desembolsados a discreción estadounidense.
El 29 de enero, la OFAC autorizó a entidades estadounidenses establecidas a realizar transacciones ordinarias para extracción, exportación, venta, refinación y transporte de petróleo venezolano, siempre que los pagos a entidades bloqueadas se depositen en las cuentas del Tesoro y excluyendo transacciones con Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba o ciertas entidades chinas.
