Pobreza extrema en Cuba solo se borra con cambios políticos, advierten organizaciones



La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y su Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (REDESCA) avisaron en un comunicado sobre el agravamiento de la crisis humanitaria en Cuba.

“Este pronunciamiento es muy importante, especialmente en el contexto actual cubano, marcado por una grave crisis por el colapso de casi todos los sectores socioeconómicos del país”, precisó Yaxis Cires, director de Estrategia del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), con sede en España.

Las entidades regionales advirtieron, esta semana, que la insuficiencia crítica de alimentos, comida y combustible, complica duramente la atención médica, golpeada también por la escasez de insumos.

“Esta situación afecta severamente a grupos vulnerables y se produce en un contexto de cortes de electricidad prolongados, violaciones masivas de derechos humanos y falta de institucionalidad democrática”, asevera la nota de prensa.

La crisis en la provisión de servicios básicos afecta desmedidamente a los sectores más vulnerables de la sociedad como las personas privadas de libertad, las embarazadas, los niños, adolescentes y adultos mayores, a la vez que profundiza las brechas de desigualdad en la sociedad.

La organización interamericana señala que la persistente escalada en los precios de los alimentos, junto con los largos y frecuentes apagones en todo el país, continúan deteriorando aceleradamente la vida de la población.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y su Relatoría Especial advierten que esta emergencia humanitaria se desarrolla en un entorno de graves vulneraciones a los derechos humanos y de profundos problemas estructurales.

“La Comisión viene alertando a la comunidad internacional sobre el impacto negativo en los derechos humanos de ese modelo político de Estado respecto de dos aspectos principales: Por un lado, mediante la profundización de la represión por parte del Estado con el fin de amedrentar y reprimir sistemáticamente a quienes expresan desacuerdo con el gobierno o son considerados opositores/disidentes del Partido Comunista. Por otro lado, se impide la implementación de las reformas necesarias para restablecer la separación e independencia de los poderes públicos, combatir la impunidad en casos de violaciones de derechos humanos y mejorar las condiciones de vida”, indica el comunicado.

La CIDH anota que Cuba atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente en materia de represión política, con cifras sin precedentes de detenciones arbitrarias y una persecución sistemática dirigida a silenciar las demandas de libertad y democracia.

Al respecto, Cires, destacó que resulta patente “que no solo es un régimen que reprime, sino también es un régimen que empobrece a pesar de lo que ha vendido la propaganda durante muchos años hacia el exterior de que Cuba es especie de un paraíso de los derechos sociales”.

“Sabemos que todo eso es mentira y que todo eso se está derrumbando en este momento. Y queda claro también a partir del comunicado que, de la situación de pobreza extrema en que vive la población cubana, solo se sale con cambios políticos hacia una democracia, hacia un régimen de respeto a los derechos humanos y a las libertades de las personas”, agregó.

El directivo del Observatorio agrega que todo ese relato ha quedado desmentido por la realidad y hoy se desmorona de manera evidente. El propio contenido del comunicado deja en claro que la extrema pobreza que enfrenta la población cubana no tiene salida sin transformaciones políticas profundas, orientadas a una transición democrática, al respeto efectivo de los derechos humanos y a la garantía de las libertades fundamentales.

El organismo regional subraya que la crisis humanitaria no puede entenderse de manera aislada, sino como una consecuencia directa de un sistema político que limita la capacidad de la población para organizarse, exigir rendición de cuentas y participar en las decisiones que afectan su bienestar.

Ante este panorama, la CIDH y la REDESCA recalcan que la responsabilidad principal por el bienestar del pueblo cubano recae en el propio Estado, cuyas políticas económicas restrictivas y su modelo de partido único constituyen factores estructurales de la crisis.





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