
El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel recibió esta semana al vicecanciller ruso Serguéi Riabkov, un diplomático de larga trayectoria en ese país, y aliado cercano del canciller Serguéi Lavrov.
“Envié un saludo afectuoso al estimado presidente Vladímir Putin”, apuntó Díaz-Canel en redes sociales.
El viceministro Riabkov, figura clave en las relaciones con EEUU y en negociaciones nucleares con el régimen iraní, se encuentra en La Habana para participar en una reunión inter-cancillerías entre Cuba y Rusia, que vive una de las crisis económicas más profundas de su historia reciente.
En una conferencia de prensa celebrada en la embajada, Ryabkov afirmó que Moscú “no puede simplemente traicionar” a Cuba.
“Eso está totalmente fuera de toda discusión”, dijo y aclaró que Rusia “no tiene intención alguna de renunciar a sus intereses en el hemisferio occidental. Asimismo, indicó que los asuntos económicos figuraron entre los temas principales de las conversaciones.
El pasado 31 de marzo llegó a Cuba el buque ruso Anatoly Kolodkin, sancionado por EEUU y Europa tras el inicio de la invasión a Ucrania, con unos 700 mil barriles de crudo. Fue el primero en llegar a puertos cubanos en tres meses y su entrada fue autorizada por la administración Trump, a solicitud de Moscú.
A bordo del Air Force One, Trump dijo esta semana a la prensa que “si un país quiere enviar petróleo a Cuba”, no tenía “ningún problema con eso”.
“Ya sea Rusia o no. Cuba está acabada. Tienen un mal régimen. Y, reciban o no un barco de petróleo, no va a importar”, agregó el presidente.
Cuba perdió a su principal proveedor de petróleo en enero cuando EEUU capturó a Nicolás Maduro en Venezuela y, a finales de ese mismo mes, el presidente Donald Trump declaró una emergencia nacional por la amenaza que supone el régimen cubano para la seguridad nacional. Con ello, quedó limitada la llegada de combustibles a la isla y La Habana perdió también el crudo mexicano.
