
Una movilización de maestros y trabajadores jubilados fue bloqueada este lunes en el centro de la capital venezolana cuando intentaban avanzar hacia la sede del Ministerio del Trabajo para exigir mejoras salariales y el cumplimiento de sus derechos laborales.
La protesta, que reunió a decenas de manifestantes, estuvo marcada por consignas como “salario digno ya”, reflejo del creciente malestar de los trabajadores públicos ante el deterioro de sus ingresos.
De acuerdo con dirigentes sindicales, entre ellos Gricel Sánchez, presidenta del Sindicato Venezolano de Maestros, los educadores denuncian el incumplimiento de compromisos contractuales y una política que, aseguran, “pisotea a la clase trabajadora”.
Sin embargo, la marcha no logró completar su recorrido. Funcionarios antimotines fueron desplegados para impedir el avance de los manifestantes, quienes además denunciaron la presencia de grupos de civiles armados —identificados como “colectivos”— que habrían agredido a los participantes y destruido pancartas.
Los trabajadores señalaron que la movilización estaba integrada en su mayoría por personas de la tercera edad, entre ellos docentes activos y jubilados, lo que elevó el nivel de preocupación por el uso de la fuerza para dispersarlos.
Aumento de protestas en el país
El contexto de esta manifestación refleja un incremento significativo de la conflictividad social en Venezuela. Según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, en enero de 2026 se registraron 622 protestas en todo el país, un promedio de 21 manifestaciones diarias.
Las principales exigencias han estado centradas en derechos laborales, mejoras salariales y la liberación de presos políticos, en medio de un escenario de crisis económica persistente.
Organizaciones independientes advierten que esta tendencia marca una reactivación de la protesta social, con participación activa de trabajadores, jubilados y distintos sectores de la sociedad civil.
Reclamos políticos y sociales
Durante la movilización en Caracas, los manifestantes también sumaron demandas políticas, incluyendo la liberación de presos políticos y el cese de lo que califican como persecución contra trabajadores.
Algunos grupos lograron avanzar solo unas pocas cuadras antes de ser contenidos por los cuerpos de seguridad, equipados con escudos y dispositivos de control de orden público.
Pese a los obstáculos, los participantes insistieron en responsabilizar a las autoridades por la crisis salarial. Señalaron directamente a la administración económica del país y cuestionaron el manejo de recursos públicos.
La jornada no fue aislada. Reportes indican que en varias regiones del país, incluyendo zonas andinas y del sur, se registraron protestas simultáneas con demandas similares: salarios dignos, pensiones suficientes y mejores condiciones laborales.
Analistas coinciden en que el descontento social sigue en aumento y que las calles continúan siendo el principal espacio de presión de los trabajadores venezolanos.
