Una publicación en redes sociales que muestra a ancianos durmiendo en el portal del Banco La Caridad, en la ciudad de Camagüey, ha reactivado el debate sobre la efectividad del proceso de bancarización implementado en Cuba desde el año 2023.
El programa, anunciado en la Gaceta Oficial, buscaba limitar el uso de efectivo y fomentar los pagos electrónicos. La activista Yenelis Delgado confirmó desde Camagüey la crítica situación en dicha entidad bancaria.
“La gente duerme ahí, en el banco, en las colas para coger su chequera. Muchas veces marcan la cola y cuando les toca se acaba el dinero, tienen que volver a marcar la cola”, relató Delgado.
Según descripciones en Facebook, el portal del Banco La Caridad se utiliza como dormitorio por personas de la tercera edad que esperan para cobrar sus pensiones. Radio Martí intentó contactar con la entidad financiera, pero no obtuvo respuesta.
El portal oficialista Cubadebate ha reconocido que la bancarización atraviesa una crisis de “implementación, control y coherencia”. Según el medio, el discurso de modernización choca con establecimientos que solo aceptan efectivo o cobran recargos por transferencias.
Por otro lado, la prensa oficial ha calificado como un fracaso el servicio de Caja Extra. Reportes de Granma y el Ministerio de Finanzas y Precios admiten que esta opción no ha aliviado el colapso porque los comercios estatales rara vez tienen efectivo disponible.
Testimonios indican que la situación se extiende a otras zonas del país. En La Habana, la activista Dunia, quien asiste a ancianos en el cobro de sus jubilaciones en el barrio de Santo Suárez, describió el escenario en el banco Los Colonos.
“Son ancianos y muchos se han desmayado ahí porque están fuera de alimento y se pasan toda la madrugada tirados en el piso”, explicó Dunia sobre las horas de espera para cobrar una pensión de Mil 500 pesos que apenas alcanza para unas horas.
A esto se suma que los cajeros automáticos permanecen frecuentemente fuera de servicio, ya sea por roturas o por la falta de efectivo. “El cajero vacío, bueno, no tiene dinero, está completo apagado”, señalan los afectados.
Otro pilar de la bancarización era la digitalización de los trámites. Sin embargo, según Medina, la mayoría de los ancianos no tienen acceso a dispositivos móviles debido a su elevado costo, que puede rondar los 70,000 pesos.
Finalmente, la falta de habilidades tecnológicas dificulta el uso de aplicaciones. “Hay que enseñarlos a manipular el móvil y la aplicación Transfermóvil; son ancianitos que viven solos porque sus hijos han emigrado”, concluyó Medina.
