
La reciente decisión de una jueza mexicana ha vuelto a poner en el centro del debate uno de los episodios más trágicos de la aviación civil en Cuba. En abril, un tribunal determinó que la aerolínea Global Air deberá pagar 124,2 millones de pesos mexicanos, equivalentes a unos 7,1 millones de dólares, a las familias de los tripulantes que perdieron la vida en el accidente del Boeing 737-200 ocurrido el 18 de mayo de 2018 en La Habana.
El fallo contra la compañía aérea ha establecido, por primera vez de forma oficial, que el desastre ocurrido el 18 de mayo de 2018 en La Habana no fue fortuito, sino el resultado de negligencias graves.
Noelia García López, cuya hija y nieta murieron en el terrible accidente, explicó a Martí Noticias que, tras buscar justicia en Cuba y que le fuera negada esa posibilidad, ahora lo sigue intentando desde Florida, Estados Unidos, donde reside.
“Lo que quería era esclarecer lo que pasó y que se hiciera justicia. Temía, hubiese sido por negligencia, como se dijo desde el primer momento”, dijo a nuestra redacción, la holguinera
“Yo fui a buscar esta justicia en mi país, pero mi país no me dio esa posibilidad”, señaló.
En Cuba las autoridades alegaron falta de evidencias, pero Noelia persistió impulsada por la fe y la memoria de sus seres queridos, buscando la verdad por encima de cualquier compensación económica.
Aunque el dolor por la pérdida permanece, Noelia siente mayor paz al percibir que la justicia está finalmente cerca de llegar. Para ella, que se esclarezca el caso y los responsables paguen es fundamental, considerando que la indemnización también representa un cierre necesario para los familiares afectados por esta tragedia.
En conversación con Martí Noticias, el abogado Carlos Villacorta Salis calificó el veredicto de la jueza mexicana como un “avance judicial muy importante para las familias de los pasajeros del vuelo siniestrado en La Habana” porque el tribunal determinó la existencia de incumplimientos críticos en materia de seguridad, mantenimiento y operación de la aeronave, lo que genera una responsabilidad civil “patente”.
Esos familiares “han esperado muchos años con un dolor irreparable y con demasiados silencios, ignorancias por parte de los responsables”, recalcó el jurista español, socio director de BCV Lex, contratada por los reclamantes.
“Esta resolución no repara la pérdida humana, pero sí reconoce algo esencial: que tenían razón en reclamar, que había fundamento jurídico para exigir responsabilidades y que sus derechos indemnizatorios son reales, sólidos y exigibles en términos económicos y siempre hablando con mucha cautela, porque cada caso debe analizarse, por supuesto, individualmente”.
Aunque esta primera sentencia se centra en la tripulación (mayormente de nacionalidad mexicana), sus efectos se extienden directamente a los pasajeros cubanos, estableciendo un estándar indemnizatorio que oscila entre los 1.7 y 1.8 millones de dólares por víctima.
“Es una cifra orientativa y no automática, pero marca un punto de partida judicial muy sólido para las reclamaciones que tramitamos en nombre de las familias”, explicó Villacorta, que representa a más de 50 familias cubanas de pasajeros fallecidos y a la única sobreviviente Mailén Díaz Almaguer.
El análisis de la sentencia también arroja sombras sobre la gestión de la estatal Cubana de Aviación, que subcontrató los servicios de la mexicana Global Air bajo la modalidad de “arrendamiento húmedo”.
Para Villacorta, resulta evidente la “ligereza” con la que se realizó dicha subcontratación. “Una mínima auditoría de seguridad documental habría abortado cualquier contratación con la misma, sin duda alguna”, enfatizó el abogado, sugiriendo que los controles básicos de riesgo fueron deficientes desde el primer momento.
La estrategia ahora se divide en tres frentes: acción de clase con la que se busca certificar un procedimiento colectivo en México que proteja a la totalidad de los familiares de los pasajeros, usando esta sentencia como base jurídica reforzada; la vía penal que continúa el proceso para determinar si la desidia civil escala a conductas criminales por parte de los dueños y gerentes de Global Air (Damojh) y la jurisdicción Internacional en la que se estudian nuevas acciones en otros países para asegurar la ejecución de las responsabilidades.
Un punto clave a favor de los pasajeros es el tema del seguro. Si bien la aseguradora quedó fuera en el caso de la tripulación por tecnicismos de su póliza, Villacorta aclara que los pasajeros son el “núcleo central” de protección de estos seguros obligatorios.
“Lo que no aplicó a la tripulación puede jugar a favor de los pasajeros”, concluyó.
La tragedia del Boeing 737-200, que se estrelló poco después de despegar del Aeropuerto José Martí con destino a Holguín, sigue siendo una herida abierta en la sociedad cubana. Entre los fallecidos se encontraban 101 cubanos.
