
El secretario del Sindicato de Trabajadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), José Vidal Zul Tuyup, reconoció que el organismo enfrenta un déficit de personal que dificulta garantizar la seguridad en zonas arqueológicas como Teotihuacán.
Esto, tras el tiroteo ocurrido el pasado lunes 20 de abril, en el que una mujer canadiense perdió la vida y otras 13 personas más resultaron heridas, luego de que un hombre subiera la Pirámide de la Luna y disparara contra un grupo de turistas.
En entrevista con Azucena Uresti, el líder sindical señaló que, a diferencia de otros sitios arqueológicos como Chichén Itzá, Teotihuacán no cuenta con arcos detectores de metales, equipos de rayos X o mayor presencia de la Guardia Nacional, lo que dificulta la detección de alguna amenaza.
Aunque estas medidas de resguardo ya fueron anunciadas por la Presidencia, el secretario precisó que aún no se han implementado plenamente.
“Sí se vulneraron los protocolos que hemos establecido a la visita pública. No contamos con arcos de seguridad ni rayos X, y fue muy difícil detectar”, admitió.
El representante de los trabajadores explicó que la zona arqueológica de Teotihuacán abarca alrededor de 262 hectáreas y funciona como un museo a cielo abierto, lo que complica establecer un modelo de seguridad cerrado, similar al que Estados Unidos ha implementado con muros en escuelas.
Además, subrayó que el sitio puede concentrar más de 20 mil visitantes en un solo día, lo que incrementa los riesgos tanto para las personas como para el patrimonio cultural.
Zul Tuyup detalló que, tras una reunión con el director general del INAH, Joel Omar Vázquez, se planteó reforzar la seguridad con elementos de la Guardia Nacional; sin embargo, insistió en que la vigilancia interna depende principalmente del personal de custodia del instituto, el cual es insuficiente.
“Ayer nuestro director se comprometió a que se gestionaría las 500 plazas que nosotros consideramos que nos hacen falta, que no están ocupadas, para reforzar desde el interior de las zonas arqueológicas la custodia que garantice también la seguridad de los visitantes y la seguridad del patrimonio cultural.”, afirmó.
El dirigente también advirtió que la falta de recursos, atribuida a políticas de austeridad, ha limitado la contratación y capacitación de personal especializado. Incluso, señaló que en algunas zonas arqueológicas del país no se cuenta con infraestructura básica como electricidad o internet.
Como alternativa, propuso implementar modelos de seguridad de proximidad, en los que guías turísticos y trabajadores reciban capacitación para detectar comportamientos sospechosos entre los visitantes, ante la imposibilidad de revisar exhaustivamente a cada persona sin el equipamiento adecuado.
El líder sindical consideró urgente replantear la estrategia de seguridad en los sitios arqueológicos del país, especialmente ante eventos internacionales próximos que incrementarán la llegada de turistas extranjeros.
“Una sola persona puede causar daño tanto a visitantes como al patrimonio (…) la verdad que nos duele mucho y nos sentimos corresponsables, porque no pudimos detectar, porque no estamos preparados desafortunadamente”, reconoció.
