
En un reciente artículo publicado en el medio independiente Diario de Cuba, a periodista Annarella Grimal expuso las distorsiones en las estadísticas oficiales de mortalidad infantil en la isla, a partir de un análisis de datos entre 2018 y 2024.
Grimal explicó que, aunque la tasa de mortalidad infantil en la isla se mantiene en niveles bajos —frecuentemente presentados por el régimen como un logro del sistema sanitario—, otros indicadores relacionados muestran una realidad distinta.
“Cuando comparas ambos indicadores, encuentras una diferencia que llama la atención: la mortalidad infantil parece favorable, pero la perinatal es sistemáticamente alta”, señaló la reportera en declaraciones a Martí Noticias.
Testimonios recogidos para su artículo sugieren que algunos recién nacidos con pocas probabilidades de sobrevivir podrían ser registrados como muertes fetales, lo que evitaría su inclusión en la estadística de mortalidad infantil.
Grimal advirtió que se trata de un asunto sensible que requiere mayor investigación para ser confirmado de manera concluyente, aunque recordó que denuncias similares han sido formuladas anteriormente por profesionales de la salud, entre ellos el médico y ex prisionero político Óscar Elías Biscet.
La periodista también subrayó el peso de las afecciones perinatales en las muertes durante el primer año de vida. Según los datos analizados, cerca del 68% de estos fallecimientos estaría asociado a factores como el control prenatal, la calidad de la atención durante el parto y las condiciones generales del sistema de salud.
Grimal cuestionó además las conclusiones de un estudio publicado por el Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR), un think tank independiente con sede en Washington, D.C., que atribuye el aumento de la mortalidad infantil a las medidas de la Administración de Donald Trump.
Esa interpretación, señaló, parte de premisas erróneas sobre la evolución de los indicadores y el nivel de inversión estatal en salud. Según el análisis de datos que realizó, los indicadores ya mostraban deterioro desde al menos 2014, y no pueden explicarse únicamente por factores externos.
Grimal también cuestionó la efectividad del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI), considerado uno de los pilares del sistema sanitario cubano, ante los elevados niveles de mortalidad perinatal. La periodista indicó que esta investigación tendrá continuidad y llamó a profesionales de la salud con conocimiento del tema a aportar testimonios que permitan profundizar en el análisis.
“Es un problema que no es nuevo, pero necesita ser expuesto con datos y contexto para que se entienda su dimensión real”, concluyó.

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