
El presidente Donald Trump confía en el éxito de su misión en Cuba, según declaró este jueves desde el Despacho Oval de la Casa Blanca.
“Otros presidentes han estado analizando la posibilidad de hacer algo al respecto durante 50 o 60 años, y parece que seré yo quien lo lleve a cabo. Así que lo haré con gusto. Queremos abrir las puertas a los cubanoamericanos para que puedan regresar y brindar su ayuda”, comentó el mandatario.
El presidente estadounidense adelantó que Estados Unidos brindará ayuda a los cubanos y una vez más reiteró las duras condiciones que enfrenta la isla: “Cuba, mire, es un país fallido. Todo el mundo sabe que no tienen electricidad. No tienen dinero. Realmente no tienen nada. No tienen comida. Y nosotros vamos a tenderles una mano. Y vamos a ayudarlos debido a la gente; en primer lugar, porque yo quiero ayudarlos”.
“No quiero hacerlo solo por motivos humanitarios, sino porque tenemos a la población cubanoamericana, gran parte de la cual reside en Miami y en Florida. Es un grupo de personas magnífico, un grupo extraordinario: laboriosos y, sencillamente, grandes estadounidenses. Ellos han deseado que esto suceda. Y quieren regresar a su país. Quieren ayudar a su país. Espero que se queden aquí, pero ellos quieren regresar. Quieren invertir en su país y, ya sabe, ver si logran sacarlo adelante”, comentó el mandatario.
Estas palabras se producen en medio de una escalada de presión de la administración Trump sobre el régimen comunista de La Habana, que ha incluido sanciones, conversaciones de alto nivel y reiterados llamados a la cúpula gobernante cubana, en el poder por casi siete décadas.
Un día antes, el Departamento de Justicia de EE.UU. anunció en un tribunal federal de Miami la imputación de Raúl Castro y otros altos funcionarios cubanos por su presunta responsabilidad en el derribo de aviones civiles de Hermanos al Rescate en 1996.
Desde la pandemia de COVID 19 los cubanos han visto un agravamiento de la crisis con apagones masivos, escasez crónica de alimentos, medicinas y electricidad.