Venezuela salda vieja deuda con Panamá al extraditar a implicado en atentado terrorista de Hezbolá



Más de 30 años después del atentado contra el vuelo 901 de la aerolínea panameña Alas Chiricanas, las autoridades de Venezuela autorizaron la extradición a Panamá de Ali Zaki Hage Jalil, un ciudadano colombo-venezolano señalado como uno de los presuntos responsables del ataque terrorista que dejó 21 muertos.

Hage Jalil fue trasladado a Panamá tras una solicitud formal presentada por ese país y luego de que Interpol emitiera una notificación roja en su contra. El sospechoso había sido detenido en noviembre de 2025 en la Isla de Margarita, donde residía desde hacía años.

El atentado ocurrió el 19 de julio de 1994, cuando el vuelo 901 explotó poco después de despegar de Colón, Panamá. Entre las víctimas había ciudadanos panameños, estadounidenses e israelíes, así como miembros de la comunidad judía panameña. El ataque ocurrió apenas un día después del atentado contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina, AMIA, en Buenos Aires.

Las autoridades panameñas, junto con organismos de inteligencia de Estados Unidos e Israel, sostienen que Hage Jalil formaba parte de la estructura de Hezbolá en América Latina y que habría servido como apoyo logístico para el atentado.

Según la investigación, habría colaborado con el responsable material de colocar la bomba en el avión, un hombre identificado como Ali Hawa Jamal, cuyo cuerpo fue el único que nunca fue reclamado tras la explosión.

El embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Marino Cabrera, calificó la extradición como “un paso sumamente importante hacia la justicia” y afirmó que el proceso judicial podría ofrecer finalmente paz a las familias de las víctimas.

“El día de hoy representa un paso sumamente importante hacia la justicia. Esperamos que el inicio del proceso legal y su eventual conclusión ofrezca paz a las familias de las víctimas que han esperado más de 30 años”, declaró el diplomático. También subrayó que Estados Unidos colaboró en la operación para llevar al sospechoso ante la justicia.

Las autoridades estadounidenses confirmaron que el FBI aportó información de inteligencia y apoyo técnico a la investigación. La embajada de Estados Unidos en Panamá indicó además que el caso había permanecido estancado durante años y que solo recobró impulso recientemente gracias a nueva información compartida entre Panamá, Israel y Estados Unidos.

José Arocha, investigador del Centro para la Sociedad Libre y Segura, afirmó que el caso vuelve a poner bajo escrutinio la presunta utilización de Venezuela como refugio para miembros de organizaciones extremistas.

Según Arocha, Hage Jalil, nacido en Maicao, Colombia, y de ascendencia libanesa, utilizó documentación venezolana durante años como mecanismo de protección. El investigador sostiene que vivió abiertamente en Venezuela mientras el proceso judicial permanecía prácticamente paralizado.

De acuerdo con reportes del Centro para la Sociedad Libre y Segura, la fiscalía panameña considera que Hage Jalil ayudó a organizar la operación, incluida la obtención de explosivos y materiales usados en la bomba.

En 1994, cuando fue detenido inicialmente en Panamá, las autoridades hallaron armas automáticas, municiones y un cordón detonante similar al utilizado en el atentado. Sin embargo, nunca fue procesado por terrorismo y posteriormente regresó a Venezuela.

La extradición de Hage Jalil representa el avance más importante en más de tres décadas dentro de una investigación que conecta el atentado contra el vuelo 901 con la red internacional de Hezbolá y con el ataque contra la AMIA en Argentina.



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