¿confianza útilo amiguismo dañino? – El Financiero



Uno pensaría que, si tus amigos pueden, te deben ayudar a obtener más y mejores negocios. Y en línea con ello, muchos buscan que todos sus clientes se conviertan en amigos para que, además de pasarla bien en ámbitos más allá del laboral, esa relación les facilite los menesteres comerciales.

En contraposición, hay quienes ven mal la práctica de favorecer amigos cercanos en cualquier asunto que implique beneficio económico o posiciones de influencia. Argumentan que ello abona al favoritismo injustificado y socava la meritocracia y la transparencia.

En su acepción crítica, el amiguismo implica cierta gracia comercial o intercambio de favores entre personas que tienen un cierto tipo de conexión fraternal y que sus actos ponen en desventaja subjetiva a otros o conlleva a decisiones desfavorables para quienes, en igualdad de circunstancias, pueden resolver los asuntos en cuestión.

Sabiendo que el tema camina en la frontera de lo funcional y lo criticable, ¿cuándo hacer negocios con amigos? Aquí tres puntos para la reflexión:

1) Es el puente de confianza, no la amistad.- No nos confundamos. Lo que atrae en múltiples casos con amigos es el nivel de conocimiento que se tiene de sus fortalezas y debilidades, sumado al alto grado de expectativa en el cumplimiento firme de ese algo que les ocupe.

La satisfacción de ayudar al que se estima siempre puede estar ahí, pero nadie suele poner en manos de un amigo algo que sabe que no sacará adelante. La amistad puede facilitar la comunicación y reforzar la buena fe, pero difícilmente sustituye la expectativa del buen resultado procurado.

2) La amistad nunca debe contaminar la exigencia necesaria.- Si por ser tu amigo no le puedes exigir el alto estándar que el trabajo requiere, no debes hacer el negocio con esa persona. Una relación afectiva en grado de amistad no debe contaminar ni el proceso, ni el resultado trabajado.

En contraposición, para quienes la amistad los compromete doble, nunca debe ser motivo para dar más allá de lo que es comercialmente razonable en tu industria. La amistad debe armonizar el trabajo, pero nunca contaminarlo en su profesional desempeño.

3) En el fondo, siempre se debe procurar el mejor interés.- Mal hacen los amigos en pedir favores que conflictúen el interés de su amigo contraparte. Mal hacen en pedir favores especiales que no serían admitidos en una situación análoga no amistosa.

Amigos o no, cada parte procura su mejor interés. Se pueden tener deferencias razonables. Se espera ser más armónico en el proceso de interacción cotidiano, pero el resultado es el resultado y un incumplimiento será eso, no un incumplimiento amistoso.

A la mayoría nos gusta hacer negocios con quien ‘nos cae bien’. Preferimos hacer cosas con quienes simpatizamos. Y solemos bien ponderar el que conozcamos el contexto de quien estamos confiando para un trabajo, negocio o proyecto relevante para nuestra organización. Y eso no cambia por tamaño de empresa. Sólo se hace más compleja su expresión.

Recomendar amigos, hacer negocios con ellos o impulsarlos en determinados procesos puede ser buena idea en ciertos casos y muy mala idea en otros. Ello depende de que ese amigo realmente ‘pueda con el toro’ y sea capaz de acreditar su capacidad y confiabilidad por sí mismo, independientemente del lazo afectivo existente.

No veo mal recomendar a los amigos recomendables y evitar hacerlo con los amigos no capaces.

En la vida empresarial uno aprende que se vale tener los amigos que quieras y de las características que te hagan feliz, pero no es conveniente contaminar la empresa con amigos incumplidos o disfuncionales.

No en valde dicen los sabios que un sello de la amistad es la procura mutua y un daño a la amistad es sobre dimensionarlo en sus posibilidades y no saber situarlo en su realidad.



Source link

Leave a Reply

Translate »
Share via
Copy link