
La segunda ronda bilateral de conversaciones entre los gobiernos mexicano y estadounidense, con miras a la revisión formal del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), será este domingo y el lunes 20 de abril en la Ciudad de México.
La Secretaría de Economía informó que, como parte de los avances en las negociaciones, el secretario Marcelo Ebrard y el representante comercial de Estados Unidos (USTR), el embajador Jamieson Greer, acordaron intensificar las conversaciones bilaterales de cara a la revisión conjunta del T-MEC el 1 de julio.
Con ese fin, se acordó la visita de Greer a la capital mexicana, donde el lunes sostendrá una reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional para revisar los temas económicos más relevantes de la relación bilateral.
En la tercera semana de marzo pasado, Ebrard y su equipo iniciaron en Washington la primera ronda bilateral de conversaciones con sus contrapartes estadounidenses.
La mayoría de las conversaciones se han celebrado en Washington, pero el hecho de que los negociadores ahora se reúnan en la Ciudad de México es algo muy positivo que deja ver el interés de Estados Unidos en la revisión del T-MEC.
“Las conversaciones pasan en ambas capitales, pero la señal más importante es que este proceso está avanzando y entre más rondas de negociación haya, es más probable que nos acerquemos a una posible extensión del tratado”, consideró Diego Marroquín, catedrático de Norteamérica del Wilson Center en Washington.
“Hay que entender la revisión del T-MEC no solamente como una renegociación comercial”, dijo el experto en el tratado y en la relación entre México y Estados Unidos.
Este proceso “es la reconfiguración más grande de toda la relación bilateral en los últimos 30 años”, por lo que “muchísimas cosas van a estar en la mesa, no solamente aranceles, sino migración, agua, seguridad” y otros temas que estarán negociándose a la vez.
De ser así, la agenda comercial estará vinculada a temas de carácter migratorio u otras problemáticas en la relación bilateral, como seguridad.
Sobre los posibles puntos de conflicto en la negociación, Marroquín recuerda que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos identificó 54 irritantes comerciales y no comerciales en la relación bilateral.
“Esa lista no es pública, pero te puedo adelantar que va a haber una conversación bastante difícil en materia energética, donde el gobierno mexicano da prioridad a CFE o Pemex sobre la inversión estadounidense o canadiense”.
Prevé que el tema de acceso a mercados también va a ser muy importante, con el fin de determinar “cuáles van a ser los nuevos requisitos para que los bienes que cambian de frontera de un lado al otro no paguen aranceles”.
En el tratado vigente, el capítulo sobre trato nacional y acceso a mercados establece que los productos originarios de México que se comercialicen con Estados Unidos y Canadá no deben pagar aranceles de importación.
La regla quedó parcialmente sin efecto con el anuncio que hizo hace más de un año el presidente Donald Trump de imponer aranceles a las exportaciones mexicanas y canadienses.
Marroquín considera todavía más importante el tema de las economías de no mercado para clarificar “qué es lo que tiene que hacer Norteamérica para protegerse del exceso de capacidad china, para monitorear mejor sus inversiones, sobre todo de países que no son parte del T-MEC, y cómo podemos tener un mejor mapeo de nuestras cadenas de suministro para evitar problemas de trabajo forzado y, de nuevo, de triangulación comercial”.
La semana pasada, Greer reconoció que la negociación entre México, Estados Unidos y Canadá podría extenderse más allá del 1 de julio, pues si bien la administración estadounidense busca resolver el mayor número de diferencias antes del plazo, es poco probable que todos los temas queden cerrados.
Quedan menos de tres meses y es muy probable, que, llegada la fecha, no estemos en el “escenario óptimo”, que es una extensión inmediata del tratado el 1 de julio por otros 16 años, dice el experto del Wilson Center.
Sin un acuerdo terminado o cerrado, se tendrán que realizar revisiones anuales. “De aquí en adelante los escenarios son subóptimos, pero eso no significa que no funcionen para los tres países”, afirma Marroquín.
“Podemos entrar en un proceso de revisiones anuales, donde se modernice el T-MEC y se encuentren nuevas cláusulas que beneficien a los tres países, con las que tanto México como Canadá estén cómodos, y eso relanzaría la plataforma de producción conjunta”.
De acuerdo con sus previsiones, “la fecha de la revisión del T-MEC se va a dar más o menos cuando estemos en cuartos de final del Mundial. El escenario ideal es que la revisión termine al mismo tiempo que el Mundial; no lo creo, pero hay tantas cosas en juego que pienso que los tres países podemos ganar el partido si tratamos de jugar en equipo”, confía.
Justamente, el reto es jugar en equipo para fortalecer la integración económica y comercial de México con sus socios en América del Norte a partir de la certidumbre legal y las nuevas oportunidades que generará el tratado revisado.
