Chelsea are investigating after a bottle was thrown towards the Aston Villa bench following their 2-1 Premier League defeat at Stamford Bridge on Saturday.
After the full-time whistle, an open plastic bottle was directed at Villa’s celebrating bench, splashing staff and players with a liquid that appeared to be water.
One member of staff pointed towards the area from which the bottle came, which seemed to be a section containing both Chelsea fans and staff.
It remains unclear who was responsible. Chelsea have launched an investigation but have not commented officially at this stage.
It is also unclear whether referee Stuart Attwell and his officials saw the incident or whether it will be included in his report. BBC Sport has contacted the Football Association for comment.
Villa substitute Ollie Watkins scored twice to overturn Joao Pedro’s first-half opener for Chelsea.
Unai Emery’s side have now equalled a club record of 11 consecutive wins in all competitions and sit three points behind league leaders Arsenal in third. Chelsea are fifth before Sunday’s games.
Pie de foto, Era considerada la Marilyn Monroe francesa.Información del artículo
Autor, Redacción
Título del autor, BBC News Mundo
Tiempo de lectura: 4 min
Brigitte Bardot fue considerada “la bomba” rubia que revolucionó el cine en los años 50. Era una especie de Marilyn Monroe francesa, como ella, rubia, de belleza explosiva y una vida privada tumultuosa, que vivió acosada por los paparazzi.
Estrella mundial, icono del cine y apasionada defensora de los derechos de los animales, la actriz francesa falleció a los 91 años, mucho después de retirarse de la fama y del mundo del cine.
“La Fundación Brigitte Bardot anuncia con profunda tristeza el fallecimiento de su fundadora y presidenta, Brigitte Bardot, actriz y cantante de renombre mundial, quien decidió renunciar a su prestigiosa carrera para dedicar su vida y energía al bienestar animal y a su Fundación”, declaró la fundación a la agencia AFP.
La actriz, conocida por sus papeles en “Y Dios creó a la mujer” y “El desprecio”, falleció la mañana del domingo en su famosa residencia, La Madrague, en Saint-Tropez, al sur de Francia.
Bardot fue hospitalizada en la ciudad francesa de Toulon en octubre para una cirugía, cuya naturaleza no se especificó, y regresó a su hogar en Saint-Tropez para descansar. Tras las noticias en la prensa local sobre otra hospitalización a finales de noviembre, la estrella tranquilizó a todos sobre su salud.
Fuente de la imagen, Getty Images
Pie de foto, Bardot era una activista por los derechos de los animales y tenía un refugio canino llamado “Los Perros Buenos”.
Bardot abandonó el mundo del cine hace más de cincuenta años, dejando tras de sí unas cincuenta películas y dos escenas que se han vuelto legendarias: un mambo febril en un restaurante de Saint-Tropez (“Y Dios creó a la mujer”, 1956) y un monólogo en el que enumeraba, desnuda, las diferentes partes de su cuerpo, al comienzo de “El desprecio” (1963).
Reconocida mundialmente, forjó la leyenda de Saint-Tropez y Búzios en Brasil, estableció un estilo de vestir compuesto por bailarinas, blusas de rayas bretonas y estampados de cuadros vichy, y popularizó la imagen de una mujer libre “que no necesita a nadie”, como cantó para el compositor Serge Gainsbourg.
Tras su última película en 1973, abandonó la industria cinematográfica para centrarse en la causa de su vida: los derechos de los animales, en particular con la creación de la Fundación Brigitte Bardot en 1986.
En los últimos años, la ex actriz fue especialmente conocida por sus posturas políticas y sus mordaces declaraciones sobre la inmigración, el feminismo, los cazadores… algunas de las cuales le llevaron a ser condenada por insultos raciales.
“La libertad es ser uno mismo, incluso cuando molesta a la gente”, proclamó en el epígrafe de un libro titulado “Mi ABC”, escrito por ella y publicado a principios de octubre.
Fuente de la imagen, Getty Images
Pie de foto, Revolucinó el cine pero también popularizó la imagen de una mujer libre.
En él, también juzgaba que Francia se había “vuelto aburrida, triste, sumisa, enferma, dañada, devastada, ordinaria, vulgar…”. La derecha es el “único remedio urgente para la agonía de Francia”, añadió la actriz que reconoció abiertamente su afinidad con las ideas de la líder de extrema derecha Marine Le Pen.
En los últimos años, Brigitte Bardot vivió en el sur de Francia, entre La Madrague y una segunda residencia enclavada en el campo, La Garrigue, que albergaba animales y una capilla privada.
En una entrevista concedida en mayo al canal de noticias BFMTV, confesó que anhelaba “paz y naturaleza”.
“Ahora vivo como una campesina con mis ovejas, mis cabras, mis cerdos, mi burrito y mi poni, todos mis perros, mis gatos”, declaró la ex ídolo mundial.
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Former Newcastle United, Liverpool and England striker Andy Carroll is due to appear in court on Tuesday after he was charged with breaching a non-molestation order.
Carroll, 36, who now plays for National League South side Dagenham and Redbridge, was arrested in April with the alleged offence said to have been committed a month earlier.
The 36-year-old, who has nine caps for England and was signed by Liverpool in 2011 for a then club record fee of £35m, is listed to appear at Chelmsford Magistrates Court.
Essex Police said: “A man has been charged with breaching a non-molestation order. Andrew Carroll, 36, of Epping, was arrested on April 27 and the alleged offences relate to an incident in March. He is due to appear at Chelmsford magistrates’ court on December 30.”
A non-molestation order is a court injunction typically issued to prevent a person from communicating with another and could also stop someone from coming within a certain distance of a specific address or a place of work.
The punishment for breach of a non-molestation order ranges from a fine to up to five years in prison for the most serious of cases.
It may have seemed unfathomable when Russell Martin was being bundled into the back of a car as fans protested at their draw at Falkirk, but Rangers are hanging in.
On that day in early October, Rangers were 11 points off the title pace after the same amount of games. Most alarmingly, they were eighth and closer to the bottom of the table than the top.
Since then, Rangers have been functional, if not sensational. But their long-suffering support will take that right now.
Since Rohl’s arrival, last week’s loss to Hearts was his only one in the league, and only the second domestically after a valiant extra-time defeat in the League Cup semi-final by Celtic.
There’s been a couple of draws in there, but since the former Sheffield Wednesday manager came in, his team are top of the form table, garnering an average 2.3 points per game.
They’ve also kept a clean sheet 60% of the time, a tally only bettered by Motherwell.
Europe has been a different story, but that’s not where Rohl will be judged right now.
“It’s about the next game and the next three points. It’s a long, long way, a long journey and a lot of games to go. It’s about the next challenge we have,” said Rohl after the win over Motherwell.
“We are still in the race but a lot of games to go.
“I think after the Hearts defeat the question was different, today we have this question. I understand but it’s about the next game and the next three points.”
Rayan Cherki assists in the first half and scores late in the second for Manchester City to beat Nottingham Forest 2-1 and get their sixth Premier League win in a row.
Fuente de la imagen, Archivo personal de Maxwell Smart
Pie de foto, Oziac Fromm tenía 12 años cuando se escondió en el bosque en 1942; toda su familia fue asesinada por los nazis. Cuando llegó a Occidente se cambió el nombre por el de Maxwell Smart.Información del artículo
Un niño judío de 12 años se vio obligado a esconderse durante casi dos años en un bosque para evitar ser capturado y finalmente asesinado por los nazis que habían ocupado su pueblo en Polonia.
Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, el pueblo de Buczacz (ahora llamado Buchach y ubicado en el oeste de Ucrania) fue ocupado por tropas soviéticas como parte de un acuerdo secreto entre Hitler y Stalin para dividir Polonia.
Unas semanas después de que las tropas alemanas invadieran el oeste y el norte de Polonia en septiembre de 1939, las tropas soviéticas invadieron el país desde el este.
Pero luego Alemania lanzó su ofensiva contra la Unión Soviética y, en 1941, el pueblo de Buczacz fue ocupado por tropas -y tanques- nazis, que comenzaron a perseguir, arrestar y asesinar a los judíos que vivían allí.
El día en que los judíos del pueblo fueron subidos a un camión para ser deportados a un campo de concentración y exterminio, el joven Oziac Fromm se vio obligado a huir para sobrevivir.
Fuente de la imagen, surogati/Getty Images
Pie de foto, “Ya ni siquiera parecía humano. Comía con las manos sucias, no me lavaba, era un animal. Y miraba al cielo y me sentía libre. Los pájaros y el bosque me aceptaban, les caía bien. Era parte de ellos”.
Oziac Fromm nació en 1930 de madre checa y padre polaco. De niño, la familia se mudó de lo que entonces era Checoslovaquia a Buczacz, un pueblo de Polonia que ahora forma parte de Ucrania.
Hoy, los pocos recuerdos entrañables que Maxwell tiene de esa década son de su infancia y vida familiar.
“La casa estaba iluminada con velas; no teníamos electricidad”, contó Maxwell al programa Outlook de la BBC. “Siempre había un candelabro de plata sobre la mesa blanca. Todos los viernes, mi madre, mi padre, mi abuelo y mi abuela cenábamos juntos. Eran veladas inolvidables. La comida era excelente. Mi madre era muy buena cocinera”.
El hogar se caracterizaba por una clara división de trabajos, la madre era la del cariño, el padre era la exigencia.
“Él solo quería saber una cosa: ‘¿Cómo te va en la escuela?’. No jugaba conmigo de lo ocupado que estaba. Mi madre era la cocinera, la organizadora, quien me enseñó a leer, quien me ayudaba en la escuela. La quería y ella me quería. Me mortificaban todos los besos que me daba delante de otros niños”.
La persecusión
Poco después del estallido de la Segunda Guerra Mundial, en septiembre de 1939, la ciudad fue ocupada inicialmente por las fuerzas soviéticas, pero la familia no se sintió amenazada. Pero en julio de 1941, fue tomada por los nazis.
Según Oziac, las fuerzas soviéticas ofrecieron a la familia un salvoconducto para escapar del avance alemán, pero su madre, quien lideraba la familia, rechazó la oferta.
“Dijo: ‘No puedo salir de casa. Los rusos estuvieron aquí dos años y no pasó nada drástico. ¿Qué podría pasar ahora?’. Esa fue la peor decisión que mi madre tomó en su vida, y le costó la vida a 62 miembros de mi familia. Recuerdo que quizás dos días después, llegaron los alemanes, y todo cambió”.
Tres semanas después de la ocupación nazi, el nuevo gobierno anunció un llamamiento a todos los judíos de entre 18 y 50 años para que se registraran en la comisaría. Cientos de personas se presentaron, incluido el padre de Oziac. Estos hombres fueron subidos a camiones y se los llevaron.
En ese momento, Buczacz albergaba a unos 8.000 judíos. A las familias se les dijo que los hombres habían sido llevados a Alemania para trabajar, pero en realidad, fueron fusilados en las afueras de la ciudad.
Fuente de la imagen, Imagno/Getty Images
Pie de foto, En varias ciudades de Polonia se crearon guetos para los judíos, como el gueto de Varsovia que se ven en esta imagen tomada en 1940.
La familia Fromm, al igual que otras familias judías, se vio obligada a mudarse a un gueto en una zona deteriorada de la ciudad.
“Éramos cuatro: mi madre, mi hermana de cinco años, mi abuelo y yo. Vivíamos con otras cuatro personas. Dos familias en una misma habitación”, dijo Oziac.
En noviembre de 1942, los nazis comenzaron a asaltar las casas del gueto en busca de judíos para deportarlos a campos de concentración y exterminio.
Un día, la Gestapo allanó la casa donde se alojaba su la familia y varias personas más.
“Los gritos eran insoportables. Los niños lloraban. Unas 20 personas bajaban corriendo las escaleras. Los agentes de la Gestapo entraron en nuestro apartamento y empezaron a echarnos. Mi abuelo estaba enfermo y ciego. Lo empujaron, se cayó por las escaleras y no pudo levantarse. Entonces, un policía bajó con un rifle y disparó, decapitándolo por la mitad. Esa escena me ha marcado para siempre”.
Oziac, su madre y su hermana fueron llevados a una cárcel donde, según él, había entre 300 y 400 personas. Estuvieron dos días sin comer, sentados en el suelo. Hasta que abrieron las puertas y todos los que estaban dentro tuvieron que irse.
“Salimos corriendo. Era un caos. Gritaban, empujaban a la gente hacia los camiones. Vi a dos policías agarrando a un bebé por los pies y arrojándolo, como si fuera una bolsa de basura, a un camión”.
Su madre entonces lo apartó y le dijo: “Tienes que correr porque nadie de nuestra familia va a salir con vida. Tienes que cuidarte para sobrevivir, ya no puedo ayudarte”. Y luego ella se fue con la hija hasta el camión”.
“Me levanté, me alejé y me escondí en un rincón. Al cabo de un rato, me levanté, salí y no vi a nadie más. Caminé hasta un puente y allí me interceptó un policía alemán. Me puso una pistola en la cabeza y me preguntó: ‘¿Eres judío?’”. Y le dije: “No”. Entonces se dio la vuelta y se fue.
La vida escondido
Fuente de la imagen, Getty Images
Pie de foto, Muchos ucranianos recibieron a los alemanes con los brazos abiertos durante la Segunda Guerra Mundial, cansados del dominio soviético.
Oziac localizó a una tía que se escondía en un restaurante. Ella lo envió a casa de un granjero polaco que vivía en un pueblo alejado de la ciudad. El granjero se llamaba Jasko y vivía con su esposa, Kasia, y sus dos hijos.
“Tenía una casa pequeña, con un dormitorio con una cama de paja, una sala de estar y una estufa grande. Me dijo que me desnudara y me dio pantalones y una camisa bordada. Cambió mi imagen de chico de ciudad a la de chico de campo. Empezó a llamarme ‘Staszek’. Me dio un nombre polaco y me dijo que, a partir de ahora, pertenecía a la familia, que era su sobrino”.
Unas semanas después, la policía llamó a la puerta de Jasko buscando judíos fugitivos. “Ese día, estaba ayudando a Kasia a preparar comida para los animales. La policía entró y le dijo a Jasko: ‘Nos han dicho que estás escondiendo judíos’”.
Lo primero que pensó el niño fue que todo se había acabado.
El mensaje del policía a su protector no dejaba lugar a dudas de la seriedad del momento: “Jasko, quiero decirte algo. Si nos dices dónde están, nos los llevamos y nos vamos. Pero si no nos lo dices y los encontramos, los mataremos. Y te mataremos a ti y a tu familia”. ¿Qué dices, Jasko?”.
“Me quedé sentado esperando a que dijera que escondía a un judío. Pero Jasko dijo: ‘No escondo a ningún judío. Siéntete libre de mirar por la casa’. Y entraron en la sala. Me aparté del banco. Miraron debajo de la mesa. Debajo de la cama. Miraron en el granero, en el establo… y se fueron. No encontraron a ningún judío”.
Pero ese fue el final de su tiempo en esa casa.
“Jasko me dijo: ‘Staszek, tendrás que irte. No puedo quedarme contigo. ¿Entiendes?’ Dije que sí. ‘Ven -me dijo- encontraremos un lugar en el bosque para que te quedes’”.
Con la ayuda de Jasko, encontraron una guarida, que transformaron en un pequeño refugio forrado de paja. Jasko les dio algunos consejos sobre qué comer y qué no comer, cómo hacer una trampa para conejos y cómo encender una fogata. Y así, Maxwell comenzó a vivir solo, a los 12 años, escondido en el bosque.
Fuente de la imagen, Getty Images
Pie de foto, Se estima que 3 millones de judíos fueron asesinados en Polonia durante la Segunda Guerra Mundial; en la fotografía de arriba, mujeres judías son deportadas desde Varsovia a campos de concentración y exterminio.
Con el paso del tiempo, el niño empezó a sentirse cada vez más desconectado del mundo y se adaptó a su nuevo entorno.
“Ya ni siquiera parecía humano. Comía con las manos sucias, no me lavaba, era un animal. Y miraba al cielo y me sentía libre. Los pájaros y el bosque me aceptaban, les caía bien. Era parte de ellos”.
“Tenía mucha hambre, pasaba días sin comer. Comía hongos de los árboles, porque Jasko me enseñó que los hongos del suelo eran venenosos. Así que solo buscaba hongos en los árboles y bayas silvestres”.
Oziac empezó a comprender y a observar los sonidos del bosque, que le servían como una especie de señal de alerta ante la llegada de extraños. Y un día…
“De repente, el bosque quedó en silencio. Vi algunos animales corriendo, y luego, de repente, no pude oír nada. Entonces vi a un niño, quizás dos años menor que yo. Caminaba solo por el bosque. Dijo que estaba escondido con sus padres a unos kilómetros de distancia. Que su madre había ido a buscar comida a un granjero y no había regresado. Luego su padre fue a buscar comida y tampoco había regresado. Dijo que no había comido en dos días, y le di algo de comida. Se lo comió todo. Se llamaba Janek”.
Los dos comenzaron a vivir juntos, escondidos en el bosque. Ampliaron la guarida, forraron las paredes con piedra, y el suelo tenía techo, incluso una especie de pequeño horno improvisado hecho con una olla y un poco de carbón que Oziac había guardado. Era suficiente para entrar en calor en invierno.
“Nos desvestíamos, tirábamos la ropa afuera y luego nos sacábamos los piojos y las lombrices. Y hablábamos y jugábamos en el arroyo. Pero ahora tenía que buscar comida no solo para mí, sino también para él. Pero no me importaba porque valía la pena tener a alguien conmigo con quien hablar, con quien decir algo. Y era un niño inteligente, mucho más inteligente que yo.”
Pero aún tenían que tener mucho cuidado, por ejemplo, de no dejar rastro. Seguía existiendo la amenaza constante de patrullas de ucranianos simpatizantes de los nazis buscando judíos en el vecindario.
“Tenía mucho cuidado. Siempre conseguíamos entrar en la madriguera cuando pasaba alguien. Era muy pequeña. Nos metíamos a gatas. No podíamos sentarnos dentro de la madriguera, no podíamos hacer nada allí excepto dormir. Teníamos que entrar y acostarnos, lo cual era bueno”.
Disparos, gritos y un bebé
Fuente de la imagen, Divulgación/Amazon Prime
Pie de foto, La historia llegó al cine en una película llamada “El niño en el bosque”.
Una mañana, Oziac y Janek se despertaron al oír gritos y disparos cerca.
“Los gritos y disparos duraron aproximadamente una hora, y luego se hizo el silencio. Convencí a Janek de que echara un vistazo a ver qué había pasado. Había nevado mucho durante la noche y todo estaba blanco. Y helado. Caminamos y usé una rama de pino para borrar nuestras huellas en la nieve. Bajamos al río, porque los disparos venían de allí”.
Oziac reconoce que había visto muertos antes, pero dice que lo que vio ese día fue mucho peor. Había ocho muertos, esparcidos por la nieve blanca.
“Janek nunca había visto nada igual y quería salir de allí. Pero yo era un poco más maduro que él y le dije: ‘¿Viste que llevan buen calzado?’ No tenía zapatos, llevaba trozos de tela en los pies porque mi zapato se había desintegrado con el tiempo. Agarramos zapatos, abrigos…”
En el escondite de las víctimas encontraron utensillos y comida. Pero no fue el único hallazgo: “Cuando miré, vi algo moviéndose al otro lado del río. Vi lo que parecía una mujer tumbada, moviéndose”.
La primera reacción de Janek fue salir de allí pero él consideró que quizás podían ayudarla.
“El borde estaba congelado y el agua helada. Janek no quería cruzar. Pero lo tiré de la mano y nos metimos en el agua. El agua estaba tan fría que nuestros cuerpos se congelaron al instante, sin sentir dolor alguno. Cuando llegamos, el cuerpo de la mujer no se movía. Pero había un bebé debajo de ella. Le habían disparado y cayó sobre el bebé. Y el bebé estaba vivo”.
Oziac y Janek llevaron al bebé al refugio. Le cambiaron la ropa mojada y sucia, vieron que era una niña y usaron ropa que habían sacado de los cuerpos de la orilla del río para hacer un pañal improvisado.
Pronto se dieron cuenta de que no podían cuidar al bebé. Oziac salió del refugio y fue tras un grupo de judíos que sabía que se escondían en la zona. Les contó la historia de los cuerpos en la orilla del río y del bebé que habían encontrado.
“Uno de los hombres me dijo: ‘Espera un momento, espera aquí’. Luego salió y trajo a una mujer, quien dijo que el bebé debía ser de su hermana. Los llevé al refugio, y cuando llegamos, Janek estaba muy enfermo con fiebre alta. Pregunté si podían ayudarlo. Pero dijeron que era pequeño y que se pondría bien”.
Cuando les preguntó si lo podían cuidar ellos, respondieron que no tenían espacio para ninguno de los dos, y se fueron con el bebé.
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Pie de foto, Los niños aprendieron a sobrevivir en una guarida improvisada en el bosque.
“Unos días después, Janek empeoró. Y nos quedamos sin comida. Decidí hablar con Jasko para ver si podía ayudar a Janek. Janek me dijo: ‘No me dejes solo mucho tiempo’. Así que fui”.
Cuando Oziac llegó a la granja, Jasko no estaba y tuvo que esperarlo. Para cuando Jasko llegó, ya había anochecido. No fue hasta el día siguiente que Oziac regresó a la madriguera, trayendo el pan y el yogur que Jasko le había dado.
Pero cuando llegó al refugio, el saco que cubría la entrada de la madriguera había sido apartado. La guarida estaba fría y nevada. Janek no estaba.
“‘Quizás había ido a buscar agua’, pensé. Fui al río. Janek no estaba. Miré por todas partes. Regresé a la guarida, encendí el carbón, comí algo y volví a salir. Era tarde. Decidí buscar en otros lugares, lugares insólitos. Y entonces vi algo que sobresalía junto a un árbol. Me acerqué, quité la nieve, y allí estaba Janek, tirado en el suelo, congelado”.
Oziac volvió a buscar a Jasko para que lo ayudara pero cuando volvieron el adulto confirmó que el niño estaba muerto. Entonces decidió que Maxwell regresara con él y su familia.
A pesar de que la situación mejoró para él, Oziac se quedó con una gran culpa por lo ocurrido con Janek.
“No se metió al río por voluntad propia. Se metió porque yo lo jalé. ¿Y por qué fuimos allí a salvar al bebé? No significaba nada para mí. Ella no podía ayudarme, así que ¿por qué me metí al río a ayudarla? Así que era culpable de matar a Janek, y no podía sacármelo de la cabeza. Salvamos una vida, pero ¿qué significa ser un héroe y no tener a tu mejor amigo?”.
“Fui liberado para nada”
Fuente de la imagen, Getty Images
Pie de foto, Maxwell dice que la liberación de su pueblo no significó un gran cambio para él.
Jasko sabía del avance de las tropas soviéticas hacia Alemania, que llegaron en julio de 1944 para liberar la ciudad de Buczacz de los nazis. Pero para Oziac, la liberación no representó un cambio positivo en su vida.
“Me liberaron a la nada. Había comida, escuelas, ropa, la gente tenía casa, pero yo no tenía nada. Y nadie me quería”.
A los 14 años, Oziac regresó a Buczacz y descubrió que era el único superviviente de su familia.
En total, 62 familiares fueron asesinados, y de los aproximadamente 8.000 judíos que vivían en la ciudad, solo quedaron 100.
En los años siguientes, continuó sobreviviendo, esta vez no solo en el bosque, sino realizando trabajos esporádicos en el mercado negro. Oziac logró ser incluido en un programa que enviaba a huérfanos judíos a Canadá, y fue allí, viviendo con una familia que lo acogió, donde cambió su nombre a Maxwell Smart en 1948.
Se convirtió en empresario, se casó, tuvo hijos, redescubrió su pasión por la pintura y hoy es dueño de dos galerías en Montreal.
Pasó décadas negándose a hablar de su pasado. Pero en 2019, fue contactado por el equipo de un documental sobre judíos que sobrevivieron milagrosamente al asedio nazi durante la Segunda Guerra Mundial, llamado Cheating Hitler (Engañando a Hitler). Este equipo localizó a familiares de Janek, el niño que vivía con él en el bosque, incluyendo a su tía.
“Fue muy grato conocer a la familia. Lloramos y recordamos a Janek. Y me dijeron que no debía sentirme culpable. ‘Lo alimentaste, viviste con él y lo cuidaste’, dijeron. ‘Gracias por prolongar su vida’”.
El equipo del documental aún tenía otra sorpresa reservada para Maxwell. Lo llevaron a Israel, donde conoció, en una residencia de ancianos, a Tova, la bebé que él y Janek habían rescatado de las orillas de aquel río helado. Sus tíos también sobrevivieron al asedio nazi y la criaron.
“Todos llorábamos. No solo encontré a Tova, que estaba enferma en cama, sino también a sus hijos y nietos. No se acordaba de mí, claro, era una bebé, pero no dejaba de acariciarme la mano. Y repetía: ‘Todo va a estar bien, todo va a estar bien’”.
En 2022, Maxwell Smart publicó el libro El niño en el bosque, que narra su historia. Al año siguiente, el libro se adaptó a una película homónima, protagonizada por Richard Armitage.
Esta es una adaptación al español de una historia publicada originalmente en inglés por BBC Outlook. Para escuchar la versión original, haz clic aquí.
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